Entrevista a Josefina en Notitarde

Junio 28, 2008 por Josefina

Josefina

Josefina Weidner acaba de publicar una autobiografía que atrae por su rasgo confesional y el estilo con que cuenta una parte de su vida cuando vivió, como todo el mundo, cosas justas e injustas, sólo que ha tenido la valentía de narrarlas para exorcisarlas y lograr atrapar el aura positiva que subyace en toda experiencia por más dura que sea.

"Escribí este tipo de literatura utilizado más con fines espirituales, sanadores, que saque tanto lo bueno como lo no conocido que uno tiene adentro. Eso se consigue cuando a través de ejercicios diarios de escritura, sin pensar en fama ni en nada literario como objetivo. Nace así una escritura terapéutica".

¿Usted la comenzó sabiendo a conciencia que era terapéutica?

No. cuando yo me vi en una situación límite de mi vida, José Manuel Briceño Guerrero, me mandó a hacer ese ejercicio. Tenía que enviarle a él diariamente un ejercicio vía Internet. Mientras le mandaba los escritos él estuvo una mayor tiempo en China, yo no lo sabía, creía que estaba en Mérida, donde vive.

Briceño Guerrero me puso en un correo que asoció mucho el libro y la escritura que emprendí con el momento que está viviendo el mundo con Quirón, el planeta. Estamos viviendo una etapa quironiana, de sanación de heridas. La única forma de sanarlas es sacándola. Cuando una está muy suavecita, muy "papaya" no te das cuenta. Tienes que enfrentarte al momento caótico, con realidades que no son suaves. Este es un momento de gran avance espiritual. Eso nadie lo entiende, ni uno mismo, si utilizamos la lógica tradicional, pero lo es.

íUno jamás se imagina con las cosas que puede salir Guerrero Briceño… ahora hablando de Quirón..!

La historia de Quirón además es muy triste porque a él nadie lo quiso, la misma madre se volvió una planta de tilo cuando lo vio porque era muy feo, además que ni como centauro ni siquiera sabía serlo porque era bueno. Y sin embargo viene a ser Quirón el sanador y el maestro de Aquiles.

A mi me comentaba una amiga, Silvia Degwitz, que incluso que mucha gente no se identifica ahora con ellos si no con la parte quirodiana. No hay que cargar a la gente más de culpas. No es encerrarlo en sus propias limitaciones. Es abrirle a la gente la puerta de salida. Ya es la hora que sepamos que al darme la mano tienes también una posibilidad de crecer.

En el bautizo del libro habían dos psiquiatras, Ana Teresa Torres y el doctor Quirós, a él le gustó mucho porque hace esa misma dinámica con parejas, que la gente escriba.

¿Cuantos años tardó en esta especie de confesionario?

Del 2006 al 2007 pero continúa. Cuando se bautizó el libro en la Fundación Herrera Luque, y se hizo allá no por nada en contra de Valencia, si no porque mis amigos, el prologuista Roberto Lovera fue mi maestro de cuarto año de bachillerato y mis amigos de infancia están reunidos en esa Fundación, por esa razón se propuso que fuera allí. Se logró una energía muy bonita en ese momento, pero yo me sentí, al finalizar, muy vacía, porque se cerró un ciclo, por eso saqué el libro, para cerrar una etapa y sanar, no para iniciar una pelea. ¿Abrir? No sé qué.

¿Por qué no hacerlo con el blog suyo "El muro te lamenta"?

A la luz de eso yo abrí un blog en el que me desahogué y criticaba cosas, pero me di cuenta también que ese tono ya no es el mío. Esa etapa la quemé. Hay un punto en el libro en el que quiero hacer como un hincapié de cómo se puede llegar en momentos a ser crueles con nosotros mismos y generar un caos en torno a uno mismo. No es una tercera persona.

A través del libro lo que quiero, lo expresa muy bien el premio Nobel de Literatura (2006) Orhan Pamuk, sobre lo que deseo que genere el libro, porque en todo caso no quiero criticas a terceras personas si no como uno mismo puede encerrar en un mundo de falsedades generando angustias hacia uno mismo. No son los demás los que lo agreden a uno, uno mismo genera su propio caos. Esa es la realidad en la que tenemos que hacer hincapié ahorita. No son los demás los que nos están matando. Nosotros hemos generado mucho caos en torno nuestro.

¿Por qué no hay un escrito de Briceño Guerrero en su libro?

Por que él contestaba correos, pero yo tampoco quería especular basándome en la fama de él. Es más no he hecho dos bautizos que él quiere que se hagan, uno en Valencia y otro en Mérida, porque yo misma me cohibí. Yo estoy pisando el "border line" de no querer que este libro, tan confesional, se empiece a sustentar en la fama sobre alguien o que se quiera hacer un trabajo interior. Yo no sé si es comprensible lo que acabo de decir…

¿Usted lo que le interesa es el trabajo interior?

Sí. Y hacia cerrar círculos de mi propia vida. Demostrar también que pueden haber etapas de la vida de una persona que son perjudiciales para ella, que pueden generar una carga, que pueden ser auto destructivas en apariencia, pero en el fondo son momentos de vida para su crecimiento interior, si lo tomas positivamente. Que existan personas que son los instrumentos de ejecutar acciones eso no es culpabilizar a nadie. Son momentos.

Hay una apertura a nivel cósmico muy intensa, porque en apariencia no hay nada bueno en la actualidad pero no es así. Y no es que se tenga una cantidad de victimarios sobre ti, porque la misma relación puede ser de sanación mutua.

En el prólogo del libro escrito por R. J. Lovera De-Sola se lee: "… Hoy es mañana va directo a lo sentido en cada momento, el libro es un "testimonio de vida", una historia de un existir como los anteriores citados, las autobiografías verdaderas, los libros que proceden del contar lo que ha dejado huellas en ti. Y a través de Hoy es mañana, pese a los pesares y angustias a que te llevó el vivir, lograste, gracias a angustiosas búsquedas, encontrar la luz al final de la inmolación, al menos desde que te acercaste a la Abadía de Göigöe que significó tu resurrección después del padecer.

A medida que leía me di cuenta que en Hoy es mañana te expresa como una mujer intensa y veraz, quien dice en sus renglones lo más hondo de sí misma.

Es un libro valiente en el cual no temes decir la verdad, tu verdad, ser fiel a tus principios e ideales, dejar claro tu deseo de perfeccionarte cada día a través de diversos interrogantes y de las respuestas que pudiste hallar. Claro está que tuviste tu guía en el laberinto y que este te vino del amor. Pero sobre todo la obra es la historia de una buscadora, de alguien quien no se detuvo en su camino, andando de un lado para el otro hasta encontrar, después de mucho peregrinar, las verdades que te llenan.

Ese ser: tu, gran indagadora, una mujer que no tiene miedo, se impuso tareas apasionadas y laboriosas como las que se propone aquel que lee cotidianamente no sólo para saber más, para aprender otras cosas, para repasar buenos libros, para gozar con el bello estilo de algunos escritores o con los planteamientos de otros. Aquí también esa labor, emprendida cada jornada, es para llegar al corazón de uno mismo, para crecer, para seguirse educando, para que los libros nos muestren otras vías hacia nuestro interior y para bien de aquellos que amamos y están cerca de nosotros.

Todo en Hoy es mañana es muy vivaz, muy sutil, muy perspicaz. Y, claro, muy pensado, muy reflexionado, muy macerado interiormente. Este es el testimonio de una escritora que siente, que palpita, tanto que toca y roza las entrañas, siempre llenas de sangre. Marca también el corazón, nos muestra como debe ser la verdadera literatura: nos hace gozar con su lectura, que nos muestra ciertos universos, pero que nos lleva a hacernos preguntas y a llegar hasta la verdad.

Pero es también "sombrío", no porque no se puede ver nada sino porque la "nocturnidad" es condición femenina: como el útero. Es "el continente oscuro" que dice Ana Teresa Torres. Pero esa noche es también psicológica y lunar…".

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De la tradición maya

Junio 27, 2008 por Josefina

‘Cuando quiero algo me lo pido a mi misma’

Ima Sanchez. Publicado en ‘La Contra’, diario La Vanguardia
La Abuela Margarita, curandera y guardiana de la tradición maya, se crió
con su bisabuela, que era curandera y milagrera. Practica y conoce los círculos de danza del sol, de la tierra, de la luna, y la búsqueda de visión. Pertenece al consejo de ancianos indígenas y se dedica a sembrar salud y conocimiento a cambio de la alegría que le produce hacerlo, porque para sustentarse sigue cultivando la tierra. Cuando viaja en avión y las azafatas le dan un nuevo vaso de plástico, ella se aferra al primero: ‘No joven, que esto va a parar a la Madre Tierra’. Rezuma sabiduría y poder, es algo que se percibe con nitidez. Sus rituales, como gritarle a la tierra el nombre del recién nacido para que reconozca y proteja su fruto, son explosiones de energía que hace bien al que lo presencia; y cuando te mira a los ojos y te dice que somos sagrados, algo profundo se agita.

Ella nos dice: ‘Tengo 71 años. Nací en el campo, en el estado de Jalisco (México), y vivo en la montaña. Soy viuda, tengo dos hijas y dos nietos de mis hijas, pero tengo miles con los que he podido aprender el amor sin apego. Nuestro origen es la Madre Tierra y el Padre Sol. He venido a la Fira de la Terra para recordarles lo que hay dentro de cada uno.’

-¿Dónde vamos tras esta vida?
-¡Uy hija mía, al disfrute! La muerte no existe. Las muerte simplemente es dejar el cuerpo físico, si quieres.

-¿Cómo que si quieres…?
-Te lo puedes llevar. Mi bisabuela era chichimeca, me crié con ella hasta los 14 años, era una mujer prodigiosa, una curandera, mágica, milagrosa. Aprendí mucho de ella.

-Ya se la ve a usted sabia, abuela.
-El poder del cosmos, de la tierra y del gran espíritu está ahí para todos, basta tomarlo. Los curanderos valoramos y queremos mucho los cuatro elementos (fuego, agua, aire y tierra), los llamamos abuelos. La cuestión es que estaba una vez en España cuidando de un fuego, y nos pusimos a charlar.

-¿Con quién?
-Con el fuego. ‘Yo estoy en ti’, me dijo. ‘Ya lo sé’, respondí. ‘Cuando decidas morir retornarás al espíritu, ¿por qué no te llevas el cuerpo?’, dijo. ‘¿Cómo lo hago?’, pregunté.

-Interesante conversación.
-’Todo tu cuerpo está lleno de fuego y también de espíritu -me dijo-, ocupamos el cien por cien dentro de ti. El aire son tus maneras de pensar y ascienden si eres ligero. De agua tenemos más del 80%, que son los sentimientos y se evaporan. Y tierra somos menos del 20%, ¿qué te cuesta cargar con eso?’.

-¿Y para qué quieres el cuerpo?
-Pues para disfrutar, porque mantienes los cinco sentidos y ya no sufres apegos. Ahora mismo están aquí con nosotras los espíritus de mi marido y de mi hija.

-Hola.
-El muertito más reciente de mi familia es mi suegro, que se fue con más de 90 años. Tres meses antes de morir decidió el día. ‘Si se me olvida -nos dijo-, me lo recuerdan’. Llegó el día y se lo recordamos. Se bañó, se puso ropa nueva y nos dijo: ‘Ahora me voy a descansar’. Se tumbó en la cama y murió. Eso mismo le puedo contar de mi bisabuela, de mis padres, de mis tías…

-Y usted, abuela, ¿cómo quiere morir?
-Como mi maestro Martínez Paredes, un maya poderoso. Se fue a la montaña: ‘Al anochecer vengan a por mi cuerpo’. Se le oyó cantar todo el día y cuando fueron a buscarle, la tierra estaba llena de pisaditas. Así quiero yo morirme, danzando y cantando. ¿Sabe lo que hizo mi papá?

-¿Qué hizo?
-Una semana antes de morir se fue a recoger sus pasos. Recorrió los lugares que amaba y a la gente que amaba y se dio el lujo de despedirse. La muerte no es muerte, es el miedo que tenemos al cambio. Mi hija me está diciendo: ‘Habla de mí’, así que le voy a hablar de ella.

-Su hija, ¿también decidió morir?
-Sí. Hay mucha juventud que no puede realizarse, y nadie quiere vivir sin sentido.

-¿Qué merece la pena?
-Cuando miras a los ojos y dejas entrar al otro en ti y tú entras en el otro y te haces uno. Esa relación de amor es para siempre, ahí no hay hastío. Debemos entender que somos seres sagrados, que la Tierra es nuestra Madre y el Sol nuestro Padre. Hasta hace bien poquito los huicholes no aceptaban escrituras de propiedad de la tierra. ‘¿Cómo voy a ser propietario de la Madre Tierra?’, decían.

-Aquí la tierra se explota, no se venera.
-¡La felicidad es tan sencilla!, consiste en respetar lo que somos, y somos tierra, cosmos y gran espíritu. Y cuando hablamos de la madre tierra, también hablamos de la mujer que debe ocupar su lugar de educadora.

-¿Cuál es la misión de la mujer?
-Enseñar al hombre a amar. Cuando aprendan, tendrán otra manera de comportarse con la mujer y con la madre tierra. Debemos ver nuestro cuerpo como sagrado y saber que el sexo es un acto sagrado, esa es la manera de que sea dulce y nos llene de sentido. La vida llega a través de ese acto de amor. Si banalizas eso, ¿qué te queda? Devolverle el poder sagrado a la sexualidad cambia nuestra actitud ante la vida. Cuando la mente se une al corazón todo es posible. Yo quiero decirle algo a todo el mundo…

-¿…?
-Que pueden usar el poder del Gran Espíritu en el momento que quieran. Cuando entiendes quién eres, tus pensamientos se hacen realidad. Yo, cuando necesito algo, me lo pido a mí misma. Y funciona.

-Hay muchos creyentes que ruegan a Dios, y Dios no les concede.
-Porque una cosa es ser limosnero y otra, ordenarte a ti mismo, saber qué es lo que necesitas. Muchos creyentes se han vuelto dependientes, y el espíritu es totalmente libre; eso hay que asumirlo. Nos han enseñado a adorar imágenes en lugar de adorarnos a nosotros mismos y entre nosotros.

-Mientras no te empaches de ti mismo.
-Debemos utilizar nuestra sombra, ser más ligeros, afinar las capacidades, entender. Entonces es fácil curar, tener telepatía y comunicarse con los otros, las plantas, los animales. Si decides vivir todas tus capacidades para hacer el bien, la vida es deleite.

-¿Desde cuándo lo sabe?
-Momentos antes de morir mi hija me dijo: ‘Mamá, carga tu sagrada pipa, tienes que compartir tu sabiduría y vas a viajar mucho. No temas, yo te acompañaré’. Yo vi con mucho asombro como ella se incorporaba al cosmos. Experimenté que la muerte no existe. El horizonte se amplió y las percepciones perdieron los límites, por eso ahora puedo verla y escucharla, ¿lo cree posible?

-Sí.
-Mis antepasados nos dejaron a los abuelos la custodia del conocimiento: ‘Llegará el día en que se volverá a compartir en círculos abiertos’. Creo que ese tiempo ha llegado

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Edición 17 de la FIA y entrevista a su homenajeado: el pintor José Antonio Dávila.

Junio 26, 2008 por Josefina

Entrevista José Antonio Dávila, artista plástico homenajeado en la FIA
“Mezclo el realismo con lo cotidiano”

José Antonio Dávila presenta su nuevo trabajo en el que plasma elementos más cotidianos de la vida como las frutas y los gatos

“Nunca me he puesto límites al momento de pintar. Lo que siento lo plasmo”
DUBRASKA FALCÓN
EL UNIVERSAL 26 de junio 2008. Edición Digital.

José Antonio Dávila (1935) se acostumbró a narrarle al mundo sus experiencias más íntimas… aquellas que tenían como eje central el realismo social. Desde que comenzó sus andanzas en la pintura, cuando apenas era un jovencito, vio en el lienzo la herramienta perfecta para plasmar en colores los recurrentes gritos de ayuda de su época. Por este hecho tan significativo para la historia del arte nacional, el pintor nativo de la ciudad de Nueva York pero criado en tierras venezolanas ha sido escogido por la Feria Iberoamericana de Arte (FIA), en su edición número 17, como el artista homenajeado.
“Nunca me he puesto límites al momento de pintar. Lo que siento lo plasmo en el lienzo. Toda mi vida ha sido así. No paso tiempo pensando en que voy a pintar. Sólo observo y detallo”, explica Dávila, quien confiesa que su trabajo siempre se ha remitido a un constante cuestionamiento.
Desde la entrada a la FIA cuelgan una significativa muestra de las obras más importantes del artista, como La Calera, Limpiando la pesca, El médico del pueblo, Los Pasajeros y parte de la serie Hombre Modular. Además de las nuevas pinturas que exhibe de Dávila la Galería de Arte Ascaso, dentro del salón de exposiciones.
Sus ojos todavía brillan cuando habla de la sorpresa que se llevó al enterarse de que iba a ser el artista homenajeado de la FIA. “El hecho se saber que me habían escogido por mi trabajo social, por la denuncia, por representar al hombre venezolano laborioso, que termina recibiendo migajas, significó mucho para mí”.
Pero esa pasión por denunciar las injusticias comenzó a disminuir cuando se terminó la dictadura de Pérez Jiménez. Allí es cuando este cronista de la realidad, como él mismo se ha querido definir, posa su mirada hacia otro norte… hacia otro destino que lo encaminó a su más reciente propuesta.
“Nunca había dejado de lado al hombre. Pero la pasión que sentía en esa época en la que hacía denuncias sociales disminuyó y comencé a penetrar otros casos más cotidianos, que incluía la esquina de mi taller, una mesa servida, una fruta. Elementos que antes ya había tocado someramente, pero que ahora lo exploto más”, dice José Antonio Dávila.
Aunque aclara que no duda de que la figura del hombre vuelva a aparecer en sus obras, por los momentos se dedica en su taller a mezclar el realismo con lo cotidiano de su vida. “Claro, me alejo de aquel hiperrealismo norteamericano. Ellos copian las imágenes fotográficas con exactitud. Yo hago algo más real. Observo por mucho tiempo el color de una manzana, la textura de una naranja o los movimientos de mis gatos. Me gusta jugar con las texturas, con las formas geométricas”.
En esta nueva faceta, Dávila también se suma a la lista de artistas que se han alejado de las técnicas de la academia. “Inventé una técnica especial para que esas frutas me digan lo que sienten. Me alejo de la academia porque presento una variedad de técnicas en una sola, como el fondo negro y oscuro, un poco metafórico”, añade.

Edición 17 de la FIA

Fecha y hora.
La Feria Iberoamericana de Arte abrirá hoy, mañana y el lunes 30 (día de clausura) desde las 2:00 hasta las 9:00 p.m. El sábado 28 y domingo 29 desde las 11:00 a.m. hasta las 9:00 p.m.
Entradas. Público en general BsF 15 y estudiantes BsF 10.
Galerías. Un total de 30 galerías de Colombia, México, Argentina, Corea, España, Estados Unidos y Venezuela estarán presentes en la FIA dentro del hotel Tamanaco Intercontinental, en Las Mercedes.

“El humor gráfico está celebrando al país”

Con un humor muy característicos, que arranca más que carcajadas, se estará presentando, hasta el 30 de junio la segunda edición del Salón del Humor Gráfico Pedro León Zapata, que se realiza dentro de los espacios de la Feria Iberoamericana de Arte. Allí se reúne el genio de 13 artistas gráficos de distintas partes del país, bajo la curaduría de Alberto Asprino.
“Los participantes del Salón han sido seleccionados de manera equilibrada y plural. Este grupo habla de la necesidad imperiosa de creer en la libertad de expresión. De seguir celebrando al país, mediante el humor gráfico”, comenta Asprino.
Además de la participación especial de algunos dibujos del maestro Zapata, dentro del cartel de artistas se encuentran Rayma Suprani, Nerio Borges, Gabriel Bozzone, Carlos Fonseca, Darwin Gómez, Néstor Juárez, Carlos Páez Ortiz, Abilio Padrón, Juan Rodríguez, Daniel Rojas, Eduardo Sanabria, Luis Velásquez y Roberto Weil.
“Haber logrado la segunda edición del Salón del Humor Gráfico, dedicado a en honor Zapata, reafirma el deseo de darle continuidad a las realidades puntuales. Estamos hablando de un colectivo con un pensamiento renovador. Cada caricatura envuelve la realidad del país”.
En total son 28 caricaturas realizadas entre el 2007 y el 2008 y siete dibujos, entre los que destacan uno de Jacobo Borges de 1971, otro de Carlos Cruz-Diez de 1947 y otro de Zapata de 1978, presentados como antecedentes históricos.
“La continuidad seguirá, pues existe el común denominadorentre ellos de luchar por lo que se cree”. DF

La libre creación tiene espacio en PorFIAr

21 fotógrafos de la Organización Nelson Garrido exponen su propuesta estética
Hoy se inaugura la muestra titulada PorFIAr, una idea que mueve a la ONG, siglas para Organización Nelson Garrido, y que participa por cuarta vez consecutiva en la Feria Iberoamericana de Arte, FIA 2008, con una muestra de obras de fotógrafos y fotógrafas miembros activos de la ONG.
En los espacios de la ONG en Las Acacias se exhibirán las obras de Carlos Ancheta, Matilde Bruzual, Daniel Camacaro, Martín Castillo Morales, Julia Cidras, María Eugenia Cisneros, Carla Crazut J., Marcos Durán, Eliana Eiroa, Gala Garrido, Antonio Guillén, Beto Gutiérrez, Mali Larralde, Diego Luna Quintanilla, Ivette Carolina Martínez, Francis Mora, Andreína Mujica, Carolina Muñoz, Sandro Pequeno, María Antonia Rodríguez y Juan Toro.
La selección de las fotografías es producto de una curaduría abierta, es decir, a través de discusiones en colectivo del grupo expositor sobre cada una de las obras; que continúa la línea de trabajo en equipo que caracteriza las experiencias de esta escuela.
Uno de los participantes, Carlos Ancheta, señaló que la curaduría abierta “consistió en que todos presentaron sus proyectos y fueron discutidos con los otros, cada quien dio su opinión y los fotógrafos que recibían críticas hacían las correcciones respectivas”.
Para adelantar una vista a la muestra, recomendó visitar el blog http://porfiar.blogspot. com donde “hay una imagen de cada una de las piezas, aunque cada obra puede tener más imágenes”.
En cuanto a la temática, precisó que no hay nada en particular, sino que cada quien ofreció su propuesta. De hecho, el criterio que une a las obras “es la diversidad”.
Bajo ese mismo concepto están presentes todas las tendencias: color, blanco y negro, digital, intervenida. “Lo bueno es que el espíritu es la apertura a todas las tendencias y cada fotógrafo se expresa de acuerdo con sus intereses. Realmente el criterio es que ONG es el espacio de los que no tienen espacio. Cabemos todos, con diferentes criterios y miradas, y somos capaces de confrontarnos y presentarnos”.
Es posible que las fotografías se ofrezcan a la venta, aunque no es la finalidad para la cual se han hecho. “Indudablemente, la gente se interesa, pero el principal objetivo es exponer el trabajo”, afirmó.
En la inauguración, que se llevará a cabo hoy a las 7:00 p.m., la invitada internacional de la FIA, la fotógrafa peruana Cecilia Paredes, dictará una conferencia sobre su obra.
Los cuatro miércoles siguientes (2, 9, 16 y 23 de julio) se dedicarán primero a un foro sobre Curaduría versus curaduría abierta, y tres conversatorios con los fotógrafos de la ONG. Todas estas actividades, incluyendo la de hoy, tendrán como sede la quinta Carmencita de Las Acacias, final avenida María Teresa Toro, paralela a la Av. Victoria. AMHG

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Podemos reprogramar nuestro cerebro para cambiar el comportamiento. Entrevista a Joe Dispenza uno de los maestros de El Secreto.

Junio 25, 2008 por Josefina

Señor mío, Dios mío permiteme vivir con mi yo diluido en Ti, permiteme sentir tu Yo concentrado en mí.

“PODEMOS REPROGRAMAR NUESTRO CEREBRO PARA CAMBIAR EL COMPORTAMIENTO”
Entrevista a Joe Dispenza

Hace algo más de veinte años, Joe Dispenza (uno de los maestros de “El Secreto”), fue arrollado por un todo terreno cuando participaba en un triatlón. El diagnóstico de los cuatro cirujanos que consultó coincidía, tenía que operarse inmediatamente, debían implantarle barras de Harrington (de 20 a 30 centímetros desde la base del cuello hasta la base de la columna), ya que la tomografía demostraba que la médula estaba lesionada y que podría quedarse paralizado en cualquier momento.
Dispenza, que era quiropráctico, sabía muy bien lo que eso significaba: una discapacidad permanente y, muy probablemente, con un dolor constante. Su decisión fue arriesgada: intentaría ayudar a su cuerpo a que se recuperara de manera natural, conocía bien todo lo concerniente a huesos y músculos e ideó un plan de acción que incluía auto hipnosis, meditación, una dieta que ayudara a sus huesos a regenerarse y ciertos ejercicios en el agua. Se recuperó totalmente en un tiempo récord y decidió ahondar en el tema.
Durante ocho años, estudió las remisiones espontáneas de enfermedades y le sorprendieron tanto los resultados que decidió volver a la universidad para intentar explicar científicamente lo que había descubierto: el poder de nuestro cerebro como director ejecutivo del cuerpo.
Joe Dispenza estudió Bioquímica en la Universidad Rutgers de New Brunswickle, en Nueva Jersey; obtuvo el doctorado en Quiropráctica en la Life University de Atlanta, donde se licenció magna cum laude y recibió el premio Clinical Proficiency Citation por la extraordinaria calidad de su relación con los pacientes. Miembro de la International Chiropractic Honor Society, ha cursado estudios de postgrado en neurología, neurofisiología, función cerebral, biología celular, genética, memorización, química cerebral, envejecimiento y longevidad. Desde 1997 ha dado conferencias ante más de diez mil personas en 17 países de los cinco continentes. A finales de mayo hablará en Madrid y Barcelona coincidiendo con la edición española de su libro Desarrolla tu cerebro.
“Podemos cambiar la mentalidad al crear nuevos cableados en el cerebro y fortalecerlos con nuestro pensamiento”

¿Cómo empezó a interesarse por el cerebro?
He entrevistado a cientos de personas que han sido diagnosticadas con enfermedades -tumores malignos y benignos, enfermedades cardiacas, diabetes, alteraciones respiratorias, hipertensión arterial, colesterol alto, dolores músculo esqueléticos, raras alteraciones genéticas para las que la ciencia médica no tiene solución…-, pero cuyo cuerpo se ha regenerado por sí solo sin la ayuda de una intervención médica convencional, como la cirugía o los fármacos.
¿Milagro?

Observé que una de las causas principales de esas remisiones espontáneas era que habían cambiado su forma de pensar, así que volví a la universidad e hice la carrera de neurociencias para poder explicar qué es lo que ocurría. Cuando afirmo que nuestros pensamientos se convierten literalmente en materia, me baso en la más pura vanguardia científica. Básicamente, esos individuos cambiaron la arquitectura neurológica de su
cerebro.

Estimulante curiosidad la suya.
Todas esas personas que tenían una remisión espontánea compartían cuatro cualidades específicas. Lo primero es que todas aceptaron, creyeron y entendieron que había una inteligencia superior dentro de ellos, da igual si la calificaban de divina, espiritual o subconsciente. Lo segundo es que todas aceptaron que fueron sus propios pensamientos y sus propias reacciones las que crearon su enfermedad, y puedo hablar y citar estudios
sobre cualquiera de estos temas durante media hora. Hay un floreciente campo científico llamado psico-neuroinmunología que demuestra la conexión existente entre la mente y el cuerpo.
Le creo, pero avancemos en sus conclusiones.
La tercera característica común es que cada persona decidió reinventarse a sí misma para llegar a ser otro, y los estudios actuales en neurociencias muestran que esto es totalmente posible. Por último, tenían en común que durante el periodo en que intentaban meditar o imaginar en qué querían convertirse, hubo tiempos largos en que perdieron la noción del tiempo y el espacio.
¿Y eso qué significa?
El lóbulo frontal representa un 40% ciento de la totalidad del cerebro, y cuando estamos de verdad concentrados o focalizados, el lóbulo frontal actúa como un control de volumen. Como tiene conexiones con todas las demás partes del cerebro, puedo rebajar el volumen del tiempo y del espacio. En otras palabras, los circuitos que tienen que ver con mover tu cuerpo, sentirlo, percibir lo que hay fuera y percibir el tiempo pasan a un segundo plano, y el pensamiento se convierte en la experiencia en sí, es más real que cualquier otra cosa. De este modo el lóbulo frontal elimina todo lo que no es prioritario para focalizarse en un único pensamiento, y es en ese momento en que el cerebro rehace su cableado.
¿En qué se traduce?
Aquello en lo que pensamos y en lo que concentramos nuestra atención con más frecuencia es lo que nos define a escala neurológica.
Un reciente estudio demuestra que las grandes ideas surgen cuando uno está relajado, pensando en otras cosas.

Entre la intención y el rendirse. Antes se creía que la parte derecha del cerebro es la parte emocional o sentimental, el lado creativo, y la izquierda, la racional o lógica. Pero de hecho, el lado derecho del cerebro es el responsable de procesar la novedad cognitiva, las nuevas ideas que, cuando ya están memorizadas, cuando se convierten en familiares, pasan al lado izquierdo del cerebro. Es lo que conocemos como rutina cognitiva.

¿Cambiar las marchas del coche?
Todas esas cosas que hacemos sin pensar, sí. Esa es la razón de que cuando un neófito escucha música la oiga con el lado derecho del cerebro, pero un músico profesional lo haga con el izquierdo. Esto significa que tenemos la oportunidad de aprender cosas nuevas y recordarlas, es la manera que tiene la evolución de hacer conocido lo desconocido. Podemos cambiar nuestra mentalidad. Al crear nuevos cableados y fortalecerlos con nuestro pensamiento, dándoles prioridad, los que no utilizamos tienden a desaparecer.
Usted habla de inteligencia espiritual, ¿qué es eso, cómo lo explica desde un punto de vista científico?
No hay nada místico en ello. Se trata de la misma inteligencia que organiza y regula todas las funciones corporales. Esta fuerza hace que nuestro corazón lata ininterrumpidamente unas cien mil veces cada día sin que nosotros pensemos siquiera en ello, y se encarga de las sesenta y siete funciones del hígado, aunque la mayoría de la gente ni siquiera sabe que ese órgano realiza tantas tareas. Esta inteligencia sabe cómo mantener el orden entre las células, los tejidos, los órganos y los sistemas corporales, porque ha sido ella quien ha creado el cuerpo a partir de dos células individuales.
¿El poder que da origen al cuerpo es el poder que lo mantiene y lo sana?
El cerebro no puede cambiar el cerebro porque es sólo un órgano, y la mente no puede cambiar el cerebro porque es un producto del cerebro. Así que tiene que existir algo que está operando en el cerebro para que cambie la mentalidad.

¿Cómo define ese algo?
Ja, ja, ja, esa es una pregunta muy filosófica, dos botellas de vino y quizá cuatro horas, porque se trata de la búsqueda del ser. Pero por el momento es curiosamente la ciencia la que nos permite explicar que efectivamente tenemos control sobre nuestra mente y nuestro cerebro, es decir, que no somos un efecto de nuestros procesos biológicos sino una causa. Básicamente, más allá de mis estudios sobre las remisiones espontáneas de enfermedades, lo que intento transmitirle es que nuestros pensamientos provocan reacciones químicas que nos llevan a la adicción de comportamientos y sensaciones y que cuando aprendemos cómo se crean esos malos hábitos, no sólo podemos romperlos, sino también reprogramar y desarrollar nuestro cerebro para que aparezcan en nuestra vida comportamientos nuevos.
¿Y la predestinación genética?

La investigación científica de vanguardia está mostrando que la genética tiene la misma plasticidad que el cerebro. Los genes son como interruptores, y es el estado químico en que vivimos el que hace que algunos estén encendidos y otros apagados. Se ha realizado un estudio muy interesante en Japón con enfermos dependientes de la insulina tipo dos que mostraba cómo los enfermos sometidos a programas de comedia normalizaban su nivel de azúcar en sangre sin necesidad de insulina. Veinticuatro genes activados sólo por el hecho de reírse. Los genes son igual de plásticos que nuestro tejido neuronal.
¿Cada vez que pensamos fabricamos sustancias químicas?
Así es, y estas sustancias a su vez son señales que nos permiten sentir exactamente cómo estábamos pensando. Así que si tienes un pensamiento de infelicidad, al cabo de unos segundos te sientes infeliz. El problema es que en el momento en que empezamos a sentir de la manera en que pensamos, empezamos a pensar de la manera en que nos sentimos, y eso produce aún más química.
Un círculo vicioso.
Sí, y así se crea lo que llamamos el estado de ser. La repetición de estas señales hace que algunos genes estén activados y otros apagados. Memorizamos este estado como nuestra personalidad, así que la persona dice: “Soy una persona infeliz, negativa, o llena de culpa”, pero en realidad lo único que ha hecho es memorizar su continuidad química y definirse como tal. Nuestro organismo se acostumbra al nivel de sustancias químicas que circulan por nuestro torrente sanguíneo, rodean nuestras células o inundan nuestro cerebro. Cualquier perturbación en la composición química constante, regular y confortable de nuestro cuerpo dará como resultado un malestar.
Estamos enganchados a nuestra química interna.
Sí, haremos prácticamente todo lo que esté en nuestra mano, tanto consciente como inconscientemente y a partir de lo que sentimos, para restaurar nuestro equilibrio químico acostumbrado. Es cuando el cuerpo ya manda sobre la mente.
¿Propone cambiar la química cerebral con nuestro pensamiento?
Es una parte de mi trabajo, no se trata sólo de cambiar la química cerebral, también los circuitos cerebrales, el cableado. Si podemos forzar al cerebro a pensar con otros patrones o secuencias, estamos creando una nueva mente. El principio de la neurociencia es que si las células neuronales se activan conjuntamente, se entrelazan creando una conexión más permanente. Una persona ante una situación, por nueva que sea, recurre a esa conexión, es decir, repite el mismo pensamiento una y otra vez y da las mismas respuestas, su cerebro no cambia, vive con la misma mente cada día.
¿Cómo interrumpir el ciclo?
A través del proceso de conocimiento y de la experiencia podemos cambiar el cerebro. Es buena idea examinar constantemente qué podemos cambiar dentro de nosotros. Si cada mañana nos planteáramos cuál es la mejor idea que podemos tener de nosotros mismos, tendríamos otro tipo de mundo.

¿Qué preguntas debemos hacernos para sentir de otra manera?
La mayoría de las personas cree que las emociones son reales. Las emociones y los sentimientos son el producto final, el resultado de nuestras experiencias. Si no hay experiencias nuevas o vividas de otra manera, vivimos siempre en la actualización de sentimientos pasados. Se trata del mismo proceso químico vez tras vez. Una pregunta que ayudaría a cambiarnos es: ¿qué sentimiento tengo cada día que me sirve de excusa para no cambiar? Si las personas empiezan a decirse: yo puedo eliminar la culpa, la vergüenza, las sensaciones de no merecer, de no valer….; si podemos eliminar esos estados emocionales destructivos, empezamos a liberarnos, porque son estos estados emocionales los que nos impulsan a comportarnos como animales con grandes almacenes de recuerdos. ¿Cuál es el mayor ideal de mí mismo? ¿Qué puedo cambiar de mí mismo para ser mejor persona? ¿A quién en la historia admiro y qué quiero emular?
Pero saber quién quieres ser no es suficiente para cambiar tu cableado.
No. El conocimiento es lo que precede a la experiencia. Aprender una información es personalizarla y aplicarla. Debemos modificar nuestro comportamiento para poder tener una nueva experiencia que a su vez crea nuevas emociones. El conocimiento es para la mente; la experiencia, para el cuerpo. Tenemos que enseñar al cuerpo lo que la mente ha entendido intelectualmente. Si seguimos repitiendo esa experiencia, se archiva en un sistema nuevo en el cerebro, y eso permite pasar del pensar al hacer, al ser.
El siguiente paso es cambiar hábitos de comportamiento, tiene que haber acción.
El hábito más grande que tenemos que romper es el de ser nosotros mismos, porque la neurociencia y la psicología dicen que la personalidad ya esta formada antes de los 35 años, eso significa que tenemos los circuitos hechos para poder enfrentarnos a cualquier situación y, por lo tanto, vamos a pensar, a sentir y actuar de la misma manera el resto de nuestros días. Pero los últimos estudios muestran que es posible cambiar la personalidad en todas las etapas de la vida, para eso hay que convertir el hábito inconsciente en algo consciente, llegar a tener conciencia de esos pensamientos y sentimientos inconscientes.
¿Eso son 20 años de psicoanálisis?
Aunque llegues a entender intelectualmente que tu padre era muy dominante, eso no cambia tu condición. El primer paso siempre es aprender. Mientras vamos aprendiendo nueva información y empezamos a pensarla, la contrastamos con nuestras creencias y la analizamos, estamos cambiando nuestro cableado, construyendo una nueva mente. Una vez esa nueva mente está establecida, tenemos que empezar a pensar cómo mostrarla, y ahí entra el cuerpo. Cualquier proceso de cambio requiere el desaprender y el reaprender.

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“NO tengáis miedo” reflexiones del Papa Benedicto XVI y Gerardo Hands Pastor en la Iglesia Luterana de Valencia (Edo. Carabobo)

Junio 23, 2008 por Josefina

Benedicto XVI: Quien ama a Dios no tiene miedo
Alocución con motivo del Ángelus
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 22 junio 2008

- Publicamos la alocución que pronunció Benedicto XVI este domingo a mediodía al rezar la oración mariana del Ángelus junto a varios miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

* * *

Queridos hermanos y hermanas:
El Evangelio de este domingo presenta dos invitaciones de Jesús: por una parte, “no tengáis miedo de los hombres” y, por otra, “temed” a Dios (Cf. Mateo 10, 26.28). Nos estimula a reflexionar sobre la diferencia que existe entre los miedos humanos y el temor de Dios. El miedo es una dimensión natural de la vida. Desde que uno es pequeño experimenta formas de miedo que luego se revelan imaginarias y desaparecen; y surgen sucesivamente otras, que tienen un fundamento en la realidad: tienen que ser afrontadas y superadas con el empeño humano y con la confianza en Dios. Pero sobre todo hoy se da una forma de miedo más profunda, existencial, que acaba en ocasiones en angustia: nace de un sentido de vacío, ligado a una cierta cultura penetradas por la influencia del nihilismo teórico y práctico.
Ante el amplio y variado panorama de los miedos humanos, la Palabra de Dios es clara: quien “teme” a Dios “no tiene miedo”. El temor de Dios que las Escrituras definen como “el principio de la verdadera sabiduría” coincide con la fe en Él, con el respeto sacro por su autoridad sobre la vida y sobre el mundo. No “tener temor de Dios” equivale a ponerse en su lugar, sentirse dueños del bien y del mal, de la vida y de la muerte. Por el contrario, quien teme a Dios experimenta en sí la seguridad del niño en brazos de su madre (Cf. Salmo 130,2): quien teme a Dios está tranquilo incluso en medio de las tempestades, pues Dios, como Jesús nos ha revelado, es un Padre lleno de misericordia y de bondad. Quien le ama no tiene miedo: “No hay temor en el amor; sino que el amor perfecto expulsa el temor, porque el temor mira el castigo; quien teme no ha llegado a la plenitud en el amor” (1 Gv 4,18). El creyente, por tanto, no se asusta con nada, pues sabe que está en las manos de Dios, sabe que el mal y lo irracional no tienen la última palabra, sino que el único Señor del mundo y de la vida es Cristo, el Verbo de Dios encarnado, que nos ha amado hasta sacrificarse a sí mismo, muriendo en la cruz por nuestra salvación.
Cuanto más crecemos en esta intimidad con Dios, impregnada de amor, más fácilmente superamos toda forma de miedo. En el pasaje evangélico de este día Jesús repite varias veces la exhortación a no tener miedo. Nos tranquiliza, como hizo con los discípulos, como hizo con san Pablo, cuando se le apareció en una visión una noche, durante un momento particularmente difícil de su predicación: “No tengas miedo –le dijo– porque yo estoy contigo” (Hechos 18,9). Fortalecido por la presencia de Cristo y confortado por su amor, el apóstol de las gentes, de quien nos disponemos a celebrar los dos mil años de nacimiento con un año jubilar especial, no tuvo miedo ni siquiera del martirio. Que este gran acontecimiento espiritual y pastoral suscite también en nosotros una nueva confianza en Jesucristo, que nos llama a anunciar y testimoniar su Evangelio, sin tener miedo de nada.
Os invito, por tanto, queridos hermanos y hermanas, a prepararos para celebrar con fe el Año Paulino que, si Dios quiere, inauguraré solemnemente el próximo sábado, a las 18.00 horas, en la Basílica de san Pablo Extramuros, con la liturgia de las primeras vísperas de la solemnidad de los santo Pedro y Pablo.
Encomendamos ya desde ahora esta gran iniciativa eclesial a la intercesión de san Pablo y de María santísima, reina de los apóstoles y madre de Cristo, manantial de nuestra alegría y de nuestra paz.

Meditación Bíblica - Homilía. Iglesia Luterana de Valencia. Pastor Gerardo Hands.

¡No tengas miedo!
Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: -«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay cubierto que no llegue a descubrirse; nada hay escondido que no llegue a saberse. Lo que os digo de noche decidlo en pleno día, y lo que escuchéis al oído pregonadlo desde la azotea. No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo. ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo; no hay comparación entre vosotros y los gorriones. Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte ante mi Padre del cielo. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.»

En este texto del Evangelio de hoy, Jesús les exhorta a sus discípulos que no tengan miedo. Y la repetición en los textos sagrados, quiere decir , énfasis.
Jesús sabe los riesgos a que sus seguidores estarán expuestos. Así como los discípulos estuvieron expuestos, cuanto más nosotros/as, en una sociedad que relativiza todo, y por fidelidad a su mensaje, sus discípulos estarán en la tablilla de los acusados. Y es como dicen en mi país, que “cuando el árbol tiene buenos frutos, todo el mundo le tira piedras”.
Jesús nos dice que No tengamos miedo.

I.- Pero : ¿Qué es el miedo?
El miedo es un sentimiento que surge en el ser humano ante un estímulo que interpreta como peligroso para su subsistencia. Es un logro del ser humano y mecanismo de defensa que nos alerta frente al peligro y por lo tanto bueno. Su objeto primero es defendernos; sea huyendo, sea dando energía para enfrentarse a la amenaza.

Pero el ser humano puede ser presa de un miedo aprendido racionalmente, que le impide desplegar su humanidad. Este miedo artificial, en lugar de defender, aniquila. Este miedo es lo más contrario que podamos imaginar a la fe-confianza.

II.- ¿Por qué tenemos miedo?
Anhelamos lo que no podemos conseguir y surge en nosotros el miedo de no alcanzarlo. No estamos seguros de poder conservar lo bueno que creemos tener y surge el temor. El miedo racional es la consecuencia de nuestros apegos.

Creemos ser lo que no somos y quedamos enganchados a ese falso “yo”. No hemos descubierto lo que realmente somos y por eso nos apegamos a una quimera inconsistente.

Jesús dijo: “La verdad os hará libres”. Todos los miedos son causa de la ignorancia. Si conociéramos nuestro verdadero ser, no habría lugar para el miedo que nos impide ser nosotros mismos. Si no experimentamos por nosotros mismos la realidad que nos fundamenta, estaremos siempre intranquilos y surgirán los miedos. Y en esto , Dios no nos deja solos. Nos da la Sagrada Escritura, que nos muestra todo lo que Dios es, y nos da de su Espíritu para que seamos fortalecidos ante la prueba. Nos da sus Sacramentos, para vivir y compartir la Unidad en la Comunidad y en la Iglesia

Si Jesús nos invita a no tener miedo, no es porque nos prometa un camino de rosas. No se trata de confiar en que no me pasará nada desagradable, o de que si algo malo sucede, alguien me sacará las castañas del fuego.

Se trata de una seguridad que permanece intacta en medio de las dificultades, sabiendo que los contratiempos no pueden anular tu ser. Dios no es la garantía de que todo va a ir bien, sino la seguridad de que Él estará ahí en todo caso.

III La Confianza.
La confianza no surge de un voluntarismo a toda prueba, sino de un conocimiento cabal de lo que Dios es para nosotros. Aceptar nuestras limitaciones y descubrir nuestras verdaderas posibilidades, es el único camino para llegar a la total confianza.

La confianza es la primera consecuencia de salir de uno mismo y descubrir que mi fundamento no depende de mí. El hecho de que mi ser no dependa de mí, no es una pérdida, sino una ganancia, porque depende de lo que es mucho más seguro que yo mismo. Mi pasado es Dios mismo, mi futuro es también Dios; mi presente está en manos de Dios y no tengo nada que temer.

Sólo el afán de seguridades y de controlar mi propio ser, es el que me mete por ese callejón sin salida que es la zozobra, el malestar, la inseguridad, en una palabra, el miedo. Y en eso la religiosidad es la peor enemiga del cristianismo y del seguimiento de Jesús.

Hablar de una verdadera confianza en Dios es meternos en un terreno muy peligroso, porque nos obliga a salir de las falsas imágenes que tenemos de Dios.
Confiar en Dios es confiar en nuestro propio ser, en la vida, en lo que somos de verdad. No se trata de confiar en un ser que está fuera de nosotros y que puede darnos, desde fuera, aquello que nosotros anhelamos. Se trata de descubrir que Dios es el fundamento de mi propio ser y que puedo estar tan seguro de mí mismo como Dios está seguro de sí. Nos lo dice bien claro en el Evangelio: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Son sus palabras en el contexto de su misión.

Por grande que sea el motivo para temer, siempre será mayor el motivo para confiar. Confiar en Dios es aceptar la realidad que Él quiso, tal como la quiso. Confiar en Dios no es esperar su intervención desde fuera para que rectifique la Creación. Su Creación es hermosa, y lo que él desea para nosotros es que entremos en la dinámica de la Creación y no violentarla, sino cuidarla y protegerla. Que nos dejemos guiar por su Espíritu , haciendo discernimiento de los signos de los tiempos.

IV Consecuencias del miedo. Hoy en día el miedo no sólo es explotado por empresas que se dedican a toda clase de seguros, sino también por las religiones, que explotan a sus seguidores vendiéndoles seguridades, después de haberles infundido un miedo irracional a lo sagrado.

Creo que todas las religiones han intentado manipular la divinidad para ponerla al servicio de intereses egoístas. El miedo inducido es el instrumento más eficaz para dominar a los demás. Todas las autoridades lo han utilizado siempre para conseguir la docilidad de sus súbditos. Esa resistencia a los cambios , a la renovación y la actualización , son consecuencias del miedo. Y en el tiempo de Jesús, los maestros de la Ley, los escribas y los fariseos decían que sólo ellos tenían la clave para interpretar las Escrituras , excluyendo a todos los demás y amenazándolos de muerte. Por eso Jesús les advierte que “los entregarán a las autoridades por su causa, pero que no tengan miedo de que van a decir, porque el Espíritu les dará palabras”

Y hoy en día , hay que tener mucho cuidado, porque a veces los seres humanos están más en contra nuestra, no porque seguimos a Jesús, sino por habernos apartado del Evangelio (la Buena Noticia que nos hace libres) y por el contrario, seguir doctrinas humanas con sus preceptos sacralizados (que son esclavizantes , alienantes , y apartadas de la realidad).

Jesús nos invita a no tener miedo de nada ni de nadie. Ni de las cosas, ni de Dios, ni siquiera de ti mismo. El miedo a no ser suficientemente bueno, es la tortura de los más religiosos.

Conclusión
Todos los miedos se resumen en el miedo a la muerte. Si fuésemos capaces de perder el miedo a la muerte, seríamos capaces de vivir en plenitud. Todo lo que tememos perder con la muerte, es lo que teníamos que aprender a abandonar durante la vida.
La muerte sólo nos arrebata lo que hay en nosotros de contingente, de individual, de terreno, de egoísmo. Temer la muerte es temer perder todo eso. Es un contrasentido intentar alcanzar la plenitud y seguir temiendo la muerte.

En el evangelio está hoy muy claro. Aunque te quiten la vida, ¿qué te quitan en realidad? Lo que te arrebatan es lo que no eres.

Para meditar un poco más el sermón.

Meditación-contemplación

¡No tengas miedo!
Si analizas detenidamente tus miedos, descubrirás dos cosas:
que no has hecho tuya la salvación que Jesús te ofrece
y que sigues buscando la salvación donde no está.
……………..
Si has conseguido no temer a los hombres,
pero sigues temiendo a Dios,
en vez de avanzar en tu liberación,
te has metido por un callejón oscuro y sin salida.
……………
Jesús deja muy claro en el evangelio
que no debes tener miedo a nada ni a nadie.
Ni a los seres humanos, ni a Dios, ni a ti mismo.
Esto último es lo más difícil, porque supone el des- apego total.
……………….
No sigas pensando que tienes que ser bueno
para alcanzar la salvación.
Tienes que saberte y sentirte ya salvado para ser mejor.

Verso tomado de Marcos Rodríguez


Pastor en la Iglesia Evangélica Luterana de Valencia
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La “continuidad espiritual de Venezuela” presente también en la obra narrativa de Elisa Lerner por Roberto José Lovera De Sola

Junio 23, 2008 por Josefina

ELISA LERNER NARRADORA
por:R.J.LOVERA DE-SOLA

“Cada artista crea un código invisible que lo define”
José Balza:Transfigurable,ed.1983,p.71
“Filoso como el lápiz de un escritor fecundo”
Elisa Lerner: Homenaje a la Estrella,ed.2002,p.49)

Elisa Lerner(1932) es una de nuestras grandes intelectuales contemporáneas. Es también creadora, ensayista, dramaturga, narradora, de escribir constante, lento, cuidadoso. Es por ello que ha sido tarde cuando nos ha ofrecido su obra como narradora. De allí que sea ahora cuando nos ofrezca sus cuentos de Homenaje a la Estrella.(Prólogo: Eugenio Montejo. Caracas: Oscar Todtmann Editores, 2002. 90 p.) y novela De muerte lenta.(Caracas: Fundación Bigott/Equinoccio,2006. 239 p.). No decimos que esta sea su primera novela porque antes, hace décadas, trabajó mucho sobre la que de haberse publicado hubiera sido la primera. Nos referimos a El canto de la ociosa de la cual conocemos un fragmento gracias a la animosa Cristina Guzmán quien la publicó en una antología por ella preparada(Las mujeres cuentan. Caracas: El Diario de Caracas, 1980,p.24-26).
El canto de la ociosa existe y la autora no ha renunciado a publicarla, como nos lo decía hace pocos días. Sucede en Nueva York en donde la autora vivió mientras hacía sus estudios de postgrado en Derecho de Menores porque ella es Abogada graduada en la Universidad Central de Venezuela.
Por El canto de la ociosa y también por sus bellas crónicas Una sonrisa detrás de la metáfora.(Caracas: Monte Avila Editores, 1968.100 p.) recibió la autora unas observaciones nuestras con ocasión de la publicación de Una sonrisa…en el cual le pedíamos abandonar el tratamiento de lo cosmopolita y venirse a mirar al país, a interpretarlo. Fueron las palabras de un escritor muy joven, teníamos entonces veinte y tres años, a quien la Venezuela de fines de los sesenta angustiaba porque veía ya el sesgo que tomaba nuestra democracia en la cual en poco tiempo, apenas cinco años, sólo un lustro, corruptos y corruptores se apropiarían por medio de la delincuencia de cuello blanco propiciada desde la cima del poder, desde Miraflores. Aquellas palabras, aquel llamado nuestro, tan iconoclasta como nuestra edad, surtieron su efecto, lo reconoce hoy Elisa Lerner con el hondo afecto que nos profesamos, afición que nos ha permitido el largo diálogo crítico-creador que hemos tenido a lo largo de décadas, desde aquella tarde en que nos presentamos en su apartamento de San Bernardino, en la plaza La Estrella para llevarle aquella reseña que sintió tan ardua para con ella. El palique entre el escritor y el intérprete era algo que siempre encomió y aconsejó nuestro admirado, para ella y para mi, el notable maestro de la crítica, el uruguayo Emir Rodríguez Monegal(1921-1985). Nuestras observaciones no pretendían imponer nada, estamos lejos de ello, sólo expresaban nuestra personal opinión. Aquellas notas nuestras dice ella que la hicieron verterse hacia el suceder de la nación que de hecho ya estaba sugerido en los primeros momentos de sus obras teatrales, sobre todo en “La bella de inteligencia”(1960) donde ya estaba presente el drama del intelectual en nuestro medio, otro de los grandes temas de su obra. Es ese mismo “País odontológico”(1966) de su notable monólogo, también de los sesenta. Y ello estaría siempre en sus libros de ensayos desde Yo amo a Columbo o la pasión dispersa.(Selección y prólogo: José Balza. Caracas: Monte Avila Editores, 1979.395 p.), sus Crónicas ginecológicas. (Caracas: Línea Editores, 1984.236 p.), el nostalgioso Carriel para una fiesta.(Prólogo: Milagros Socorro. Caracas: Editorial Blanca Pantin, 1997. 136 p.) o en aquel hurgar en lo recóndito cotidiano que encontramos En el entretanto.(Prólogo: Alexis Márquez Rodríguez. Caracas: Monte Avila Editores,2000.81 p.). De hecho estaba bien presente ya entonces en su lúcida crónica, también de 1968, “El país y la memoria”(Yo amo a Columbo,p.35-39). Fue todo esto que Elisa Lerner abandonó de El canto de la ociosa que pese a ello siempre la hemos incitado a publicar como ahora lo reiteramos. Será otra novela de un escritor venezolano en suceder en la capital del mundo, Nueva York, como la de Renato Rodríguez (El sur del ecuanil, 1963), la todavía inédita de María Teresa Ogliastri(Una doble de alabastro) o la de Leopoldo Tablante (Groovy,2007). También en Nueva York sucede el estremecedor drama de Elisa Lerner “En el vasto silencio de Manhattan”(1964), obra cenital del teatro venezolano contemporáneo aunque ello no se haya visto bien hasta ahora. La protagonizó nuestra gran Flor Nuñez en su única puesta en escena, dirigida por Gustavo Tambascio, en 1982.
En aquel momento de 1969 escribimos lo que originalmente molestó mucho a Elisa Lerner, de hecho nos regañó cuando nos presentamos a hacerle entrega del ejemplar de la revista en la cual lo habíamos publicado. Esto escribió aquel muchacho que ya no somos:
“Pocos buenos cultivadores de la crónica tienen las letras venezolanas. La crónica exige cultura, buen dominio de temas, posesión del instrumento expresivo necesario para comunicarse con los demás.
Entre quienes tienen esas dotes se encuentra Elisa Lerner, quien acaba de publicar catorce finas y bien acabadas crónicas escritas durante 1968 en su libro Una sonrisa detrás de la metáfora.
Elisa Lerner es una de las pocas escritoras venezolanas de la última década que algo tiene algo que decirnos y que sabe expresarlo. Sus crónicas lo proclaman. Ella se inició como cronista de cine. Más tarde fue miembro del grupo Sardio(1958-1961), de especial significación en nuestra literatura. En la revista Sardio escribió notas críticas muy buenas, entre las que podemos recordar la que dedicó a Andrés Mariño-Palacio(1927-1965), cuando éste publicó su segunda novela Batalla hacia la aurora(1958), estando aun vivo pero ya muy enfermo, de hecho lo estaba desde una década antes(Yo amo a Columbo (p.21-24).
Elisa Lerner es también escritora de teatro; sus dos únicas obras, “La bella de inteligencia”(revista Sardio, n/ 7, 1960,p.561-567) y “En el vasto silencio de Manhattam”(1964), han sido calificadas por el dramaturgo Isaac Chocrón como obras de “gran fuerza irónica”(El nuevo teatro venezolano. Caracas: OCI,1966,p.20).
Hace pocas semanas publicó su agudo ensayo “Nuestra sociedad radial en Salvador Garmendia” (Yo amo a Columbo,p.43-50).
Se leen con gusto estas crónicas de Elisa Lerner, en ellas observamos sus buenas cualidades críticas, pero echamos de menos en todas ellas la reflexión venezolana, el estudio de temas venezolanos; no sabemos hasta dónde tiene derecho el escritor de un país que vive tan dramática existencia como el nuestro a escabullirse para hablar del “cine de hace 30 años”.
Y he aquí un problema netamente venezolano: pocos de nuestros escritores han tomado conciencia de nuestra realidad y poquísimos buscan a conciencia nuestra imagen propia, lo que define al ser venezolano; esta carencia de esta reflexión es lo que hace que Venezuela sea un país “enmascarado” o “portátil”, y es por ello que los escritores serios deben enfrentarse al país. Nosotros creemos que en contra de lo que ha declarado Elisa Lerner en estos días, sí existe una cotidianidad que nos “define” y nos “elige”, y es allí, en esa veta, que hay que ir a explorar y explotar, y buscar la definición de un país como el nuestro: rico y pobre, desarrollado y subdesarrollado, dependiente, neo-colonial, con educación y sub educación, un país que niega la realización existencial a la mayoría de sus hombres y mujeres, un país traicionado por quienes han sido llamados sus dirigentes.
Por otra parte, ¿por qué Elisa Lerner desprecia sus buenas dotes críticas y sólo nos da esas crónicas? ¿Por qué no da trabajos más ambiciosos, más coherentes y precisos, donde llegue a nuestra literatura una reflexión precisa y certera, en vez de huir a la torre de marfil del alienante cine de hace treinta años?
Leída Una sonrisa…y hechas estas observaciones nos viene a la pluma aquella reflexión de Alberto Adriani(1898-1936), en su ensayo “La vieja plaga y nosotros”, escrito al calor de todos los diálogos que suscitó en nosotros el fin de la dictadura gomecista, en donde se lee,”¿Por qué descuidamos las realidades venezolanas? ¿Estaremos siempre condenados a imitar a los demás, a ser eco de los demás, a vivir de los otros, a fugarnos de nuestro país, a la manera de esos literatos de la generación pasada, que se hicieron sus mundos artificiales, o a quedarnos aquí a justificar nuestros pecados, como lo hicieron los sociólogos de la misma generación? ¿Será acaso imposible llegar nunca a planear una labor constructiva y civilizadora que surja de la realidad venezolana, que entronque en nuestra tradición que responda a nuestra vocacional nacional?”(Labor venezolanista. Mérida: Universidad de Los Andes, 1962,p.254)”. Eso escribió entonces aquel sensible veintiañero(Una sonrisa detrás de la metáfora, revista LAR, Caracas, n/ 498,1969,p.166-167). Creemos que lo podemos reiterar otra vez ahora porque sigue vivo ese deseo en este país que siempre después de sus grandes vicisitudes como la que vivimos hoy vuelve a renacer, gracias, entre otros, precisamente a sus escritores, historiadores y pensadores. Y ello es lo que explica la singularidad esencialísima que tiene hoy la novela de Elisa Lerner De muerte lenta, que más abajo glosamos.

CUENTISTA

Estos tres relatos de Homenaje a la Estrella requieren de un trato especial tanto dentro de nuestra literatura como en medio de los libros concebidos por nuestras escritoras quizá por su densidad, por su extrema sinceridad, por su búsqueda descarnada, casi despiadada, de la íntima verdad de la mujer. Tan hondo es su sentido que el crítico masculino, como es nuestro caso, debe convocar su ánima, en el sentido jungiano, para comprenderlo a profundidad, en todas sus mujeriles aristas porque como tal un libro como Homenaje a la Estrella no se había escrito entre nosotros “por mano de mujer” para recrear sus propias cuitas. Y su acercamiento sólo lo había hecho la propia Lerner desde los parlamentos de su pieza “El último tranvía”(1984), tan dura y desolada, quizá tan procaz, el personaje masculino, que es soez, lo requería. Tan fuerte es “El último tranvía”, una pieza que la autora debía escribir porque sin ella su obra para el escenario hubiera estado incompleta, que su autora hasta ahora no ha autorizado su impresión de la misma forma que se ha hecho con sus otras sobresalientes y decisivas obras, tal su Teatro.(Prólogo: Rodolfo izaguirre. Caracas: Angria, 2004.209 p.), publicadas bajo el cuidado de Angelina Jaffé.
“Solita de aquí a la eternidad”(p.84), he aquí la mejor definición de este libro singular, casi único, repetimos, dentro de nuestra literatura escrita por mujeres, tal su crudeza.
Así también es purísima verdad aquello de que “Para celebrar el amor, el sexo, como todas las mujeres de tu generación, tuviste que correr a ampararte en el matrimonio, cual si se tratara de un refugio antinuclear”(p.88). O era ese ser terriblemente solitario y es desvalido, “Una mujer pacífica, insignificante, que espiaba por amor, por agradecimiento”(p.89), líneas que nos llevan al llanto, ¿es ello posible?.
Cuando leímos por vez primera los tres relatos, así los denominó, que reunió Elisa Lerner en este su primer libro de narraciones publicado, Homenaje a la Estrella, escribimos en la página de atrás del volumen, cosa que siempre hacemos:”Infancia, ironía, influida por la literatura gringa, soledad, agria, una mujer solitaria que vive a través de las vivencias de otra, fantasías eróticas”. Y esto porque la necesidad del amor es decisiva, sin él no se puede vivir,”Es fundamental para nosotros el aliento de voces cariñosas, el recuerdo amable del amor en nuestras vidas a fin de no perder el afán, un equilibrio deseado para no sufrir el descalabro”(p.50-51) como se lee en una de sus narraciones.
En el primero “Las amigas de papá” si bien el amor por el progenitor, esa especial relación, a veces tan edipíca, que sienten las hijas por los padres varones, felices, como se lee aquí, cuando están lejos de la mirada “despótica” de la madre (p.22), “Papá me apretaba fuerte, muy dulcemente de la mano, tratando de apaciguar con su sonrisa el infortunio del mundo”(p.27). La niña se pinta así misma: “una niñita flaca, pálida, de trenzas bien atadas al igual que cordoncillos de inhibidos zapatos de invierno, con traje rojo de lanilla escocesa a grandes cuadros y de huesos endebles”(p.23).
El cuento nos ofrece también una mirada a la Caracas de fines de los años treinta o los cuarenta. Y esto junto con los encuentros del padre con sus queridas amigas en lugares del centro de Caracas como la famosa tienda “El gallo de oro”, en la esquina de San Jacinto, y también atisba los primeros rastros de independencia en algunas de estas mujeres (p.22), una de ellas “con los gestos de una mundanidad perpicaz y fiera. Los ojos los tenía vivarachos y fogosos”(p.28), otra de ellas al menos “mujer separada”(p.23) porque la niña tenía ya sus fantasías, especialmente con el gran galán del cine mexicano de la época Arturo de Córdova(1908-1973), todo virilidad y señorío, el protagonista de “Dios se lo pague”(1947), hoy un clásico del melodrama y del cine latinoamericano (p.29). Y otras como Olinda “una mujer lo suficientemente audaz, como para haberse embarcado sola a América” (p.31) o la “voluminosa y grande”(p.31) Susana.
“En el transcurso de los años, al parecer, me he convertido en Lydia, Berta, Olinda y Susana: en momentos de coquetería humillante, soy Amelia. Las fugitivas ilusiones de los sábados de su juventud, son hoy mis anhelos”(p.32).
La referencia al asesinato de León Trostky (p.27) nos permite datar el suceso de la narración en 1940. En ese entonces Elisa Lerner, quien todo lo evoca bellamente aquí, era una niña de ocho años.
“Con Viola al fondo del ojo”, el segundo, desde el inicio se lee:”La infancia marca”(p.45),”La finalidad es comprender, en un tiempo de mayor precocidad que anteriores generaciones, el enigma que acompaña el corazón de sus padres”(p.40).
En el tercero, el espléndido e inmensamente doloroso, “Homenaje a la Estrella” que da título al volumen, aparece aquella mujer quien vive su vida frustrada, como esposa o sexualmente, por medio de todo lo que logra la Estrella y ella no ha podido realizar. Vida rota la de este protagonista que Elisa Lerner recrea como si tuviera un bisturí en las manos sin dejar de contar cada paso, de los muchos inciertos, de esta siempre vulnerada mujer. Lo es como esposa que se quiso salvar mediante un matrimonio, en su frustrada vida erótica, en su soledad porque ni siquiera para acompañarla sirve el marido, tanto que confiesa a la Actriz en su monólogo, porque obviamente nunca se vieron ni se encontraron ni se conocieron,”La relación con los quiosqueros ha sido mucho más duradera que la que tuve con mi marido”(p.73).
Y si algo es necesario subrayar en este descarnado y durísimo cuento, de excepción en nuestra literatura escrita por mujeres, que se enlaza incluso con las palabras de las pioneras de los cuarenta, es la descripción tan veraz de la realidades del cuerpo femenino, de la piel de la fémina, algo que pocas, muy escasas veces, aparece en nuestras letras femeninas pero que está allí fijo y viviente en el pellejo de las mujeres. Y no sólo la mestruación, descrita por vez primera entre nosotros por Antonia Palacios en Ana Isabel, una niña decente(1949), o la maternidad siempre tan presente. Pero aquí en Elisa Lerner, quien pertenece al universo de las mujeres trasgresoras, categoría de escritoras tan bien estudiadas por Luz Marina Rivas en La literatura de la otredad (1992). Estos hechos son “los desérticos exilios de la menopausia”(p.66), “Acaso adivina en el terror de mi rostro que las postreras humedades de mi vagina están por enfrentarse a un verano sin próximas intimidades de mar (sin aguas reconocibles), del cual debo ser la única exasperada temporadista”(p.68), la constante añoranza de “Los años de felicidad ardorosa”(p.71) que vivió la actriz.
“Estoy en una edad en que ya los hombres no me invitan a comer…Los hombres han decretado mi dieta”(p.68) confiesa.

NOVELISTA

Para Elisa Lerner hacer la memoria del país es lo que más ha movido su pluma, directa o indirectamente, de forma explícita o implícita, constantemente. Incluso cuando escribía sobre Nueva York, a lo que antes hemos aludido, nuestra nación entrada por los entresijos de su meditación. Por ello no nos debe llamar la atención que desde la corta presidencia, de apenas doscientos ochenta y tres días, de Rómulo Gallegos(febrero 15-noviembre 24,1948) ella explaye ahora su ficción, su primera novela impresa: De muerte lenta. Desde allí construye este alegato democrático suyo. Novela histórica a esta, de ella traza un hondo paralelismo con el presente porque la memoria colectiva se traza siempre desde el presente, de hecho creemos que no se puede leer De muerte lenta sino desde ese ángulo.
Y desde sus aristas más decisivas: la importancia que tuvo el hecho, frustrado por la militarada, de que un hombre de letras fuera presidente. Nuestro mayor creador trajo las inquietudes del intelectual a la arena política, quiso educar en la democracia al país. Pero el ejército, que quería ser nuestra única norma entonces, lo sacó del poder. Mientras él resistió con todas las armas de la legalidad. Hoy sabemos que no lo tumbaron un día sino que él pugnó durante más de un mes, más tiempo que el propio sabio Vargas. Bregó y no tuvo miedo ni siquiera que la violencia se produjera contra su persona. Se encarnó, como los héroes de sus ficciones, contra la barbarie. Y salió de Miraflores limpio como había entrado: sin traicionar a los suyos y sin traicionarse así mismo. Todos los detalles de aquella lucha denodada del presidente Gallegos la conocemos hoy en día gracias a un testigo excepcional: el doctor José Giacopini Zárraga(1915-2005), quien se la narró punto por punto al periodista Joaquín Soler Serrano en una de las emisiones de su programa “A fondo”(VTV: diciembre 3,1982), el cual podemos citar nosotros por haberlo grabado aquella noche en que se vio a través de la pantalla chica.
A estas vivencias, en una prosa hermosa y pulida que sólo puede escribir Elisa Lerner, en un libro creador que no se parece a ningún otro de los escritos en Venezuela, mirando como un espejo aquel difícil 1948, lo que significó Gallegos entonces(y significa su testimonio hoy), la Venezuela de los cuarenta y los modos de ser de la gente que entonces vivía, todo revivido a través de una investigación que hace un joven tesista sobre aquel momento.
Este es un libro regio, se debe leer pausadamente, en él entre otras muchas cosas que se podrían observar encontramos que nunca la ironía, y hasta el sarcasmo, había sido llevado en nuestra novela a las alturas que la Lerner lo lleva, sobre todo cuando traza el perfil de su personaje principal, un ex ministro del gabinete de Gallegos. Allí volvió a convocar la escritura que le permitió crear al único hombre de su obra dramática, el de su pieza “El último tranvía”.
Elisa Lerner en todo momento nos muestra su amor, muchas veces referido en sus crónicas ejemplares, por los años cuarenta y por la condición del escritor, nos hace ver cómo puede estar de vivo el pasado lejano cuanto este ha sido vivido desde las entrañas, como tienen también hondo significado la vejez y sobre todo la derrota cuando ésta puede transformarse, con el paso del tiempo, en triunfo ético. Y el logro moral es la entraña de esta novela.

TESTIMONIO DE ESCRITORA

Esta novela se nos presenta como aquella que es el testimonio de una escritora quien nos muestra “esa segunda sangre que es la tinta del novelista”(p.161). E que incluso aquella creadora no temió a lo más penoso, por ello encontramos esta interrogante en sus páginas: “¿tuvo conciencia del hosco llamado a una intemperie histórica o personal que, de todas maneras, la arrasó?”(p.223), dice la periodista(¿Ida Gramko?) que aparece en esta ficción.

EL CORAZON DE ESTA NOVELA

Hay pasajes en los que encontramos la esencia de este libro cuando se asoma a aquellos días de febrero a noviembre del cuarenta y ocho, incluso desde el día de la elección (diciembre 14,1947) y desea atrapar “los rastros fugitivos de un breve, casi inválido, relampaguear democrático” (p.220). Y desea hacerlo, y así es este libro que sólo es posible leerlo agónicamente:”Quisiera que se realizara así, fatalmente: que a nadie le fuera dable escribir fácilmente, sin llanto y sin vigilia” (p.223), expresando así “un honesto pero osado orgullo por el acto de escribir”(p.223) porque “Los recuerdos tienen mucho de vajilla incompleta y deslucida”(p.224-225),”Lo arduo de una inmediata y posterior tristeza”(p.236). Y lo hace mirando “las tramas caprichosas de la historia”(p.22), “La llama del recuerdo, su insegura corona: mínima cúpula, dorada y temblorosa”(p.23) y ello a través “Paliques gentiles, algo maliciosos”(p.57) como aquellos que sostiene el ex ministro galleguiano con el joven quien investiga sobre la presidencia del maestro para escribir su tesis, quien “viene a apagar el incendio, por muy íntimo que sea, era su condición irónica”(p.30) si es que ello es posible porque a ese momento “hace tiempo lo ennegreció la brutal realidad de los hechos”(p.68), es ese el “realismo atroz” propio de los venezolanos que dijo Francisco Herrera Luque(1927-1991) en un pasaje de una de sus novelas(Los cuatro reyes de la baraja, ed. 1991, p.49).
Pero mira hacia atrás, por ello leemos:“¡Qué poder de la nostalgia! ¡De veras, recuerda escenas del teatro de Chejov!”(p.123), “por excavar al fondo de viejos periódicos del año 1948, yo era fisgón no sólo de lo inactual”(p.134). Y por ello escribe “Pido excusas si por entre estas páginas los personajes entran y salen en desorden, algo silvestre, criaturas indómitas que no lograron, a tiempo, sintonizar con un relojero cortés”(p.144)
Pero también escribe la novelista rudamente porque sabe que “El sarcasmo es la ironía de gente muy desplazada por la vida. No añora las cosas bellas porque las desconoce, las teme”(p.194), “La ironía nace del terror a perder la exquisitez, los placeres, el encanto de los días”(p.194). El mal humor, el mal genio, es distinto, es la “sorna silvestre”(p.194), la impaciencia que se dice en esa hoja, “donde la literatura ya no es un requisito de formas radiantes para padecer el país”(p.202).

EL PAIS

El país, esta Venezuela nuestra, está en las entrelíneas de esta obra, “Si tenemos en cuenta, sobre todo, que nuestro pasado ha sido una ruinosa y sangrienta impaciencia”(p.12), “en nuestro país, los que han tenido poder terminan por guardar la memoria en el fondo de un armario”(p.20), nada cuentan, nada deseaban que de ellos pase hasta las nuevas generaciones porque la mayoría de sus acciones han sido malas unas, maléficas otras, perversas muchas.

PARENTESIS

Por ello leemos aquí en De muerte lenta esta dolorosa reflexión: “Recuerdos morales casi no existen el país”(p.215). Pero, respondemos, los hay y a todo lo largo de nuestra historia.
La expulsión de Juan Vicente González(1810-1866) de su cátedra en la universidad bajo la tiranía monaguera.
El testimonio de Cecilio Acosta(1818-1881), su silencio, la pobreza en que vivió, un día no tuvo ni siquiera con que pagar el porte de una carta y su entierro debió ser costeado por sus amigos. Pasó hambre entonces don Cecilio por oponerse al guzmancismo y a todos sus espectros.
Las cárceles continuas, bajo Gómez, de don Rafael Arévalo González(1866-1935) por el único delito de pedir primero unas elecciones libres(1913) o más tarde que los estudiantes de 1928 fueran escuchados por el tirano.
La novelista cita, con honda razón, en De muerte lenta la publicación en 1950, ya en la dictadura, del número uno y único de la revista Cantaclaro, impresa en el taller de José Agustín Catalá(1915), el de su editorial Avila Gráfica, Hoyo a Santa Rosalía, 18-1, e inmediatamente incautada por la policía política por tener aquella gaceta como nombre el título de una novela del maestro Gallegos, por llevar impresa su foto en la primera página, por estar en ella un capítulo de Cantaclaro y por haberse impreso en ella un artículo sobre él escrito por Rafael José Muñoz(1928-1981). Y además estaban allí los escritores democráticos: Muñoz, los hermanos José Francisco y Guillermo Sucre Figarella(1933), Miguel García Mackle(1927), Manuel Trujillo(1925), Julio Segundo Grooscors, Francisco Pérez Perdomo(1929), Jesús Sanoja Hernández(1930-2007) y la presencia de Juan Liscano(1915-2001), al menos es eso lo que recordamos de la única vez que tuvimos un ejemplar de aquella valiente revista en nuestras manos, precisamente nos fue mostrada por el propio Liscano en su casa, él conservaba uno de sus raros ejemplares salvados del decomiso. Lo que decimos de la revista Cantaclaro procede de las rápidas notas que tomamos la tarde de un domingo de finales de los años sesenta en que la vimos.
Todos estos son ejemplos éticos, los citamos porque hay que invocarlos en esta hora y para nada pretendemos controvertir a la autora De muerte lenta aunque meditar sobre estos tópicos es siempre obligatorio para los venezolanos.
Muy pronto, días ya de la Resistencia(1948-1958), en la misma imprenta de Catalá se editaría el Libro negro(1952), histórico tomo, cuyo verdadero título fue Venezuela bajo el signo de terror, obra casi mitológica hoy en día, de denuncia cierta de los males y tropelías de aquella autocracia. El Libro negro le costó la vida a unos de sus autores Leonardo Ruiz Pineda(1916-1952), muerto cinco días después de que se inició la circulación del volumen. En su redacción, porque fue obra colectiva, participaron también Ramón J. Velásquez(1916) y Simón Alberto Consalvi(1927). Días más tarde a estos dos periodistas les tocó presenciar como reporteros el levantamiento del cadáver de Ruiz Pineda tras su asesinato ordenado por Pedro Estrada y ejecutado por sus esbirros en San Agustín del Sur. Cayó Ruiz Pineda por sus ideales como había caído en otra hora también oscura de nuestro devenir el general Antonio Paredes(1869-1907) en aguas del Orinoco.
Como en aquella hora de la muerte de Ruiz Pineda “Eran días difíciles y como no se podía hablar de los vivos y sus culpas, se dialogaba sobre los muertos y su mensaje” como lo expresó en feliz frase Velásquez. Por ello él se dio a la tarea de escribir su magno libro sobre Paredes, La caída del liberalismo amarillo(Caracas: Contraloría General de la Republica, 1972. XXVII, 381 p.), en homenaje a Ruiz Pineda caído también en defensa de las libertades públicas. En La caída… él trazó el paralelismo de aquellas dos horas como ahora lo hace la autora De muerte lenta. “Libro épico” consideró a La caída…el maestro Augusto Mijares(1897-1979). Y son del propio Mijares estas reflexiones que nos vienen muy bien para este minuto: “Pero la verdad es que aun en los peores momentos de nuestras crisis políticas, no se perdieron totalmente aquellos propósitos de honradez, abnegación, decoro ciudadano y sincero anhelo de trabajar para la patria. Aun en las épocas más funestas pueden observarse cómo en el fondo del negro cuadro aparecen bien en forma de rebeldía, bien convertidas en silencioso y empecinado trabajo, aquellas virtudes. Figuras siniestras y grotescas se agitan ante las candilejas y acaparan la atención pública; pero siempre un mártir, un héroe o un pensador iluminan el fondo y dejan para la posteridad su testimonio de bondad, de desinterés y de justicia”(Lo afirmativo venezolano, ed.1980,p.31). Esto fue lo que Mijares denominó la “continuidad espiritual de Venezuela”, lo hecho por aquellos que no fueron “sembradores de cenizas” y es por ello que en el mismo libro indica, y esto se puede aplicar a Paredes y a Ruíz Pineda, “La humanidad ha dado siempre el título de heroísmo, no al combatir vulgar, sino a una íntima condición ética, que es lo que pone al hombre por encima de sus semejantes: héroe es el que resiste cuando lo otros ceden; el que cree cuando los otros dudan; el que se rebela contra la rutina y el conformismo; el que se conserva puro cuando los otros se prostituyen. Un libro de moral cívica puede ser también una epopeya”(Lo afirmativo…,p.32-33). Y continúa con reflexiones que hoy no podemos soslayar: “En Venezuela los aprovechadores suelen llamar ‘líricos’, por escarnio, a los hombres sinceros, entusiastas y desinteresados…’Lo afirmativo venezolano’ podría ser otro canto al heroísmo venezolano…Y puede ser también un ideario…Porque otro aspecto de nuestra tradición pesimista es afirmar que siempre hemos ido a la deriva, sin propósitos fijos, a merced del capricho de los poderosos y de la improvisación de sus favoritos. En parte es verdad, pero no es toda la verdad de nuestra historia. Como fruto del patriotismo, de la perseverancia y del desinterés de muchos trabajadores, a veces anónimos, podemos reconstruir una tradición intelectual que debe adquirir para la juventud tanta realidad como la que nos hemos empeñado en darle a las vergüenzas, latrocinios y perjurios de nuestra vida política…Desdeñados, perseguidos o escarnecidos, siempre han existido esos venezolanos que de generación en generación, a través de la muerte, se han pasado la señal de lo que estaba por hacerse y han mantenido la continuidad de la conciencia nacional…Se atribuye a Guzmán Blanco haberse valido con jactancia de lo que él llamaba ‘el cementerio de los vivos’, o sea, la reclusión en el silencio y en la inactividad de todos los que no aceptaron el unipersonalismo del caudillo. Ese cementerio cubre toda la historia de Venezuela, pero de él podemos rescatar, todavía viviente, lo mejor de nuestra realidad moral. Y explotar, valorizar y defender esa dimensión espiritual de Venezuela es tan importante como cuidar su integridad material. O más”(Lo afirmativo…,p.33-34).

EL NARRAR OTRA VEZ

Pero escribir sobre la presidencia y caída de Gallegos debe ser hecho, leemos en De muerte lenta, “Sin caribeña estridencia”(p.70) pese a que el político interrogado, que poco quiere contar, esté sumergido “en la devastadora piscina de aguas doradas y negras del whisky petrolero”(p.202).

EL MINISTRO DE GALLEGOS

El Carlos Pedraza(p.72), el ex ministro, con el que nos encontramos en De muerte lenta, tiene para nosotros lectores y seguidores de la obra de Elisa Lerner un hondo parecido con el protagonista, ¿o es el mismo?,de su pieza “El último tranvía” muchos de cuyos pasajes y parlamentos están sin duda en la novela. Aquel como este, el ministro galleguiano, es un machista(ver p.31,187), quien vive en el edificio Amapola “laberinto sin alegría, donde el futuro parece estar abolido hace tiempo”(p.149). Mostrándonos nos hace mirar la Lerner hacia el vivir y el escribir de las mujeres liberadas en nuestra actual literatura, por ello lo desgarra y desnuda, lo desguaza, tantas veces.
Era un político que como muchos en su tiempo “Había combatido una primera dictadura y ayudó a forjar un país recién nacido a la risa”(p.122). Pero cuando es entrevistado por el tesista está “en el crepúsculo de su destino”(p.71). Y era ya, como luego lo fueron los detestables políticos de la llamada “Cuarta República” que nos condujeron a fin de la democracia en 1999 y sobre todo en el 2004,“El doctor Pedraza tendría muy claro, más claro que ahora, que en el país lo primero era el poder político, lo segundo el dinero y lo tercero, el prestigio intelectual, los escritores”(p.137).

EL TESISTA

Aquel muchacho, el que indaga, se siente “imberbe investigador del pasado, pasado que parecía aun estar a la vuelta de la esquina y con la juvenil osadía para asumirlo ‘mi personaje’”(p.70)
Pero no todo le va ser fácil. Cuando el tesista, el joven investigador, una persona muy propia de los medios universitarios de hoy en día, se presenta ante el ex ministro este le saca el cuerpo con sus interrogantes: “¿La presidencia de Gallegos en 1948?¿Meter las narices en gobierno tan breve? Amiguito: ¡usted bromea! ¡Es como gastar pólvora en zamuro!…Sólo llegó a ser inadvertido funcionario de un gobierno casi inexistente en el corazón histórico de la nación”(p.22). Por ello dice el joven: “Sólo parecía sacarlo de quicio mi insistencia de tesista sobre los sucesos del 48”(p.137). Y ello pese a ser aquel estudiante alguien “que no pone mucho empeño en examinar, con detenimiento, la autoridad inmensa del presente”(p.73).

LA PRESIDENCIA DE GALLEGOS

Pero comprende después de mucho merodear al exfuncionario sobre la gravedad de “El drama político de 1948”(p.233), “La democrática vida breve”(p.236) de aquel ser como Gallegos, e incluso como José Gregorio Hernández(1864-1919) a quien se alude, “tan lejano en su historia a la ingrata realidad de las montoneras”(p.233).
Entiende aquellas “Cuitas que se remontaban a 1948, ese año en que el presidente Rómulo Gallegos, vestido de casimir a rayas, rayas que lloraban en un cuaderno de tristezas, fuese obligado a partir”(p.35) aquel 5 de diciembre de 1948, el personaje llamado en la ficción Armando Sierra que no es otro que nuestro Andrés Mariño Palacio, bajó a Maiquetía a despedir al maestro y ante la vista de aquello enfermó para siempre desde que regresó aquella tarde a su casa de El Conde.
Fue tan corto aquel mandato y tan terrible su suceder último que “La presidencia de Gallegos…a la postre: ¿ficción mayor que la de sus novelas?”(p.156). Por ello leemos, y que se nos perdone si la crítica, la interpretación, la penetración que tratamos de hacer a De muerte lenta, nos lleva más allá de lo solo literario, por los senderos de lo político, de lo histórico. Lo contrario es imposible porque la realidad, “la dura tierra”, existe y habla, nos dirige sus palabras.
Es por ello que leemos que en el “ignorado episodio de la caída de Gallegos se empeñarían en ver, de modo imperceptible, más que la derrota de un cándido y ardoroso gobierno, el fracaso de intelectual en dirigir los destinos públicos, su falta de astucia para contemporizar con ciertas fuerzas rudas del país. El golpe funesto, al decir de Pedro Linares, terminó por significar no sólo la caída de Gallegos, sino un descalabro de dimensiones incalculables para casi todos los intelectuales que hubieran de compartir el escenario nacional”(p.160-161).
Es por ello que los que para nada entienden al ejemplar Gallegos y sus grandes virtudes ciudadanas lo único que pueden hacer es revivir equivocadamente “los remilgos éticos de Gallegos. Los dogmatismos de una virtud estéril que les llevó al exilio, la pobreza, el sacrificio”(p.161).
Y tan no se le entendió que vendrían “los años en que Gallegos fue arrumbado como figura política. Para entonces se asemejaba demasiado a una sombra”(p.161).
Dice Pedro Linares, uno de los personajes De muerte lenta, que muchas veces parece un “roman a clef”, una novela en clave, porque muchos de su protagonistas son reales, “Mi creencia es que Gallegos se viene abajo no por una razón política determinada. Responde, más bien, a que el alma nacional, para nada, es literaria. En este país, no en balde, los escritores somos almas en pena”(p.165).
Y el tesista copia entonces unas líneas del entrañable Alfredo Armas Alfonzo(1921-1990), amigo del personaje que en la novela se llama Armando Sierra(p.202) de quien ya hemos señalado quien fue. Escribió el autor de Los cielos de la muerte, publicado semanas después del derrocamiento galleguiano, ”Ahora puede decir…que hemos padecido dos dolores. El que resultó de la usurpación a mano armada del mandato popular que cumplía don Rómulo Gallegos y que el que provino del asesinato a sangre fría de Leonardo Ruiz Pineda. En dos perfiles de bienamada vivencia, habíamos resumido la medida de la perfección moral”(p.201). Y del mismo gran Alfredo es otra vez cita que usa el tesista este otro fragmento suyo:”Si la historia tiene un reclamo que hacerle al Presidente sacado del poder aquel 24 de noviembre, éste sería no haber intentado alguna acción cruenta contra los traidores de pluma y de espada…Fueron tantos en cambio los días de pobreza y los trances de angustiosa soledad de Rómulo Gallegos. ¿Qué andaría en el alma de este hombre durante aquellas jornadas de su derrocamiento sin que un solo disparo de sus batallones rubricara la protesta ante la afrenta?. Tampoco nunca se ha hecho palabra del suceso”(p.202). “¿La razón estaba de parte de Pedro Linares?¿Nadie, desde la caída de Gallegos, era capaz de audaces recuerdos?”(p.201) se pregunta el joven investigador, alter ego de la novelista.

SIEMPRE GALLEGOS

Pero comprende la siempre presencia de Gallegos. “La gente que en 1949, 1950, 1951,1952,1953, se decía civilista en el recibo de sus quintas…había colgado un cuadro, visible pero sin aparatosidades, enmarcado en blanco paspartú y muy delgada cañuela negra donde don Rómulo Gallegos aparecía con rostro sereno, talante enérgico y chaqueta tweed de compactos cuadritos…En los primeros años de la dictadura, el retrato galleguiano advertiría de las ansias, de la añoranza colectiva de un país. ‘En las añoranzas colectivas hay un hambre de ética’, dijo Pedro Linares”(p.162).
Gallegos como otros grandes, que cita Liscano en su ensayo inserto en Cantaclaro, nos recuerda como el maestro se había “alzado con su mundo a cuestas entre las sombras de la barbarie que pretenden ocultarlo”(p.216) como lo escribió el autor de Humano destino, poemario que había sido publicado meses antes de la publicación de Cantaclaro, la gaceta juvenil citada. No hay que olvidar que durante el transcurso del golpe contra Gallegos tanto Liscano como Isaac Pardo(1905-2000) estuvieron acompañando al maestro en su casa de Altamira.
Dentro de lo que acabamos de leer hay una serie de palabras claves que nos permiten entender toda esta dilucidación que hallamos en estas páginas De muerte lenta.
Tal considerar el de Gallegos “cándido y ardoroso gobierno”(p.160), pensar que condujo al “fracaso del intelectual en dirigir los destinos públicos”(p.160), que poseyó grandemente “su falta de astucia para contemporizar con ciertas fuerzas rudas del país”(p.160-161), que fue “un descalabro de dimensiones incalculables para casi todos los intelectuales que hubieran de compartir el escenario nacional”(p.161), que Gallegos encarnó “Los dogmatismos de una virtud estéril”(p.161) lo cual condujo al autor de tantas novelas decisivas para entender el alma de los venezolanos a ser “arrumbado como figura política”(p.161) y ello porque se dice que “el alma nacional, para nada, es literaria. En este país, no el balde, los escritores somos almas en pena”(p.165).
Pero ello nunca fue así. Y sabemos bien a ciencia cierta hoy que para nada mostró Gallegos, durante la crisis que lo sacó del poder, su incapacidad para moverse en los laberintos de nuestra política.

Junio 23,2008

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