Sacalapatalaja

Mayo 31, 2007 por Josefina

Ha sido sorprendente el cruce de opiniones y las reflexiones que ha motivado el despertar (a partir del 28 de mayo del 2007) inesperado de los jóvenes con caras al aire, que han tomado las calles para protestar la merma de libertades y derechos, que cerraban poco a poco sus esperanzas de vivir en un país promotor de realizaciones y no de frustraciones, de libertades y no de totalitarismos, de amor al otro y no de odios. Esta mañana compré la revista GATOPARDO No.79 dedicada a Venezuela, y lo que el excelente periodista Oscar Medina registraba en su artículo como “Teoría de la rana que no reacciona” para referirse a la apatía de la sociedad venezolana ante el avance de la máquina trituradora de libertades. Ésa, ya desgastada y sin identidad ideológica que se viene manifestando con la misma violencia, fanatismo intransigente y manipulación de la masa de la que declara como de signo contrario, está en escena entre vítores y aplausos como la que cercenaba cabezas en las orgías de la decadente Roma presentada en la película “Calígula” de Bob Guccione hace unos cuantos años, propició que la rana se quitara la venda y comenzara a adquirir impulso a medida que el agua se calentaba y al despertar, mirara a los lados frotándose los lagañosos ojos y se contempalara encerrada en un envase de laboratorio o si se consideraba libre por estar sobre un escorpión que prometió ayudarla a pasar el rio… tomó conciencia que escorpión es ponzoñoso y no cree en transformaciones caritativas… impropias de su esencia.
Mi lectura no es tan técnica como las que leo y escucho, va por mi línea de búsqueda interior, bajo premisas como “Conócete a ti mismo”, momento del despertar del femenino y toma de conciencia colectiva que desde joven he compartido con esos “seres extraños” a que hice alusión en la presentación de este blog. Desde los años 70 observaba como el alma nacional se iba alejando de nuestras realidades cotidianas. Cuando en la reforma de Letras de 1969 se demonizó a la generación del 1928 por adecos, católicos u “oligarcas”, reduciendo a los poetas y escritores, como Aquiles Nazoa, Job Pim, Pio Tamayo, Andrés Eloy Blanco, Mario Briceño Iragorry por citar algunos a simples caricaturas ante los poetas malditos franceses, la nouvelle vague y la generación perdida norteamericana, entre otras modas del momento, perdimos el rumbo y comenzó a dejar de latir el corazón de Venezuela, frase que no por un casual accidente sirvió de título al libro del poeta Alí Lameda preso en Corea del Norte, comunista convicto y confeso que fue liberado por la presión de los gobiernos “oligarcas y pequeño burgueses” que presentaron el caso ante los organismos por los Derechos Humanos internacionales, logrando su liberación. Nos volcamos, sin que una parte de la juventud de aquellos años lo aceptáramos, lo que se tradujo en EXCLUSION REAL de nuestros cargos y esperanzas, a renegar de nuestras raíces por considerarlas indignas para figurar dentro de los círculos intelectuales del mundo, quienes contrario a nosotros, viviendo dictaduras feroces o escenarios de miseria y marginalidad terribles, se aferraban a sus realidades nacionales profundas para sobrevivir en el destierro, la tortura, el exilio o la migración, mientras nosotros nadábamos en la recién adquirida riqueza petrolera y los hoy autollamados intelectuales excluídos, disfrutaban de cargos diplomáticos o de la burocracia cultural de los gobiernos “oligarcas” que por considerarlos hombres de “izquierda” les adjudicaban valores humanistas, de los que siempre se han agarrado a cambio de homenajes, puestos destacados y premios a los que nunca han renunciado o devuelto en aras de los ideales que repiten como loros del Jurásico…Desde 1970 veo “La misma barca atravesando el mismo río con el mismo barquero”. La literatura venezolana se convirtió en “ejercicios de taller” o productos tan llenos de odio, expresión de vicios, conductas personales o pases de factura a los padres humildes culpables de sus problemas (que hoy sacan a relucir como ancestros populares no se por qué cambio de perspectiva repentina). Nuestros autores se hicieron ininteligibles igual que los juegos de lenguaje sin contenido, negación de valores y tradiciones, que enajenó la posible expresión del sentir nacional o individual, que no se veía por ningun lado, menos aun algun sentir personal que sacara de la modorra insufrible al lector. La crítica fue desapareciendo ya que a la reciprocidad de elogios o el valor del comentario para mantener la cofradía en el tapete se agregaba el detalle que estaban al frente de las editoriales del Estado o más influyentes los mismos nombres que hoy cierran y critican lo que nos obligaron a consumir y calarlos como obras primordiales escritas por ellos mismos desde los años de nuestra juventud, hechos que liquidaron a una generación de poetas y escritores promisorios para que sea en el S.XXI que AL FIN surgen otros nombres que paralelos a los fósiles han abierto sin ayuda oficial, la promoción venezolana a otras latitudes, teniendo que esperar 40 años para que nuestras obras literarias siendo igualmente latinoamericanas demostraban una fuerza identitaria, universalmente valorada. De lo que puedo dar testimonio es de una generación variopinta que el psiquiatra-rector Edmundo Chirinos llamó “generación boba”, producto de la imposición en nuestros círculos sociales e intelectuales del libertinaje moral, social, surgimiento de antivalores por el desprecio a lo raizal espiritual y noble que verdaderamente somos por creerlo producto de una religión o esquema de conducta que había que desechar, resentimiento social al no sentir que todos tenían la misma opción de acceder al nuevo riquismo galopante que hizo desmerecer al trabajo y al conocimiento como promotores de éxito y realización de vida, entronizando al “vivo”, oportunista, jalabolas o “pico de plata” que se enquistó en las universidades, academias militares y organismos oficiales que permitían mamar de la teta del Estado clientelar el cual se instauró y creció como gangrena en el hacer nacional, escondiendo ese rencor y complejos muchos de carácter personal no al calor de una verdadera ideología que llevara a la lucha por reinvindicaciones justas, sino al usufructo de sus postulados tras los cuales ocultaban de forma solapada el deseo de “quítate tú pa’poneme yo”, el “cuánto hay pa’eso”, justificando con el charol de las luchas por la igualdad, actitudes conspirativas marcadas por la mentira y el engaño como línea de acción, las cuales ya no tenían ningun alma, como la demostrada en épocas históricas precedentes, falsedad que llevó a ocultar la cara tras la capucha de penitentes andaluces con toda su carga simbólica y de proyección egoísta, ya no la boina azul ni el “sacalapatalaja”. Se unía a esto la patética liberación femenina enfocada dentro de radicalismos que catalogaban de “pequeño burgués” todo deseo de hacer familia estructurada o estable que garantizara una relación equilibrada y amorosa con los hijos que nacían en esos amores de una noche entre poemas y rones, que en realidad eran ambientes cargados de resentimientos, mala conducta y supuestas ideologías que generaban hijos carentes de atención afectiva básica, por otra parte las instituciones que tenían peso en la sociedad como ejemplos de entereza y peso moral se tambaleaban no por el cuestionamiento que genera cambios, sino por el blandengue majarete de muchos de sus representantes y falta de principios de muchos dirigentes que consideraron más importante buscar la aceptación y alcanzar el liderazgo de un colectivo desorientado, que asumir las riendas a lo mejor impopulares pero con algo más que la satisfacción de sus intereses y egos personales. De esa terrible época surge esa “generación boba” semilla que dio su fruto: los dirigentes y gobernantes de hoy de ambos bandos enfrentados, pues la inacción por un lado y la crueldad retaliatoria demostrada por los supuestos paladines libertarios encapuchados de los 80 hoy ministros y diputados, obtuvieron por igual sus títulos, posiciones de comando y postgrados gracias a la gratuidad e igualitario fin de una política educacional del Estado a la que con cinismo explotaron los otrora encapuchados o profesores “de izquierda” como “recogiditos” para luego manifestarse con la fuerza de un tsunami salido de las profundidades abisales oscuras de nuestra plataforma continental, sin luz espiritual y carente por completo del alma que alimentó los ideales que llevaron a hacer de Venezuela un país forjador de libertades, igualdades hasta los años 60 y se vino abajo a partir del gobierno de Carlos Andrés Pérez I y continuó hasta el final terrible que explotó en 1989, nacido del pueblo que sucumbió ingenuo e inexperto al engaño de quienes se prepararon entre las sombras para dar el zarpazo, tan culpables del desastre como quienes violaron todos los principios de la democracia y que propiciaron lo que vendría a continuación entre aplausos de la propia sociedad a la que hoy dicen enfrentarse. En mi experiencia todos eran y son iguales por eso quienes siguen de cerca el “caso Venezuela” no se explican cómo ninguna voz surge para enfrentarse al hegemón. No hay autoridad moral en ningun bando. Por eso cuando la pantalla en negro borraba los recuerdos más hermoso de mi infancia, pues los valores ya se habían encargado de estrujármelos en la cara las bandas políticas de derecha o izquierda, me emociona la reacción inesperada de estos jovencísimos venezolanos, pues marcan el retorno al corazón de Venezuela. No es una reacción ante Marcel Granier como individuo, sino ante el avasallamiento de algo que pertenece al ADN del alma nacional: la libertad. Como dice el Dr. Antonio Pasquali, nunca admiré la televisión venezolana que nos fueron imponiendo los dos imperios comunicacionales, si bien reconocía la diferencia entre RCTV, de más “raíz venezolana” y Venevisión, netamente cubana del exilio, restos del Tropicana y la corrupción de la isla batistera, considerando a esta segunda más perniciosa que la primera, con sus películas XXX a las 3 de la tarde, caso “8 semanas y media” en horario dominical infantil y la degradante temática de sus telenovelas y enfoque de la mujer. La ordinariez vergonzosa de Aji Picante por Televén, y asi una cantidad de desmadres, iban siendo reflejo de una sociedad que se consumía ahogada en su falta de identidad y valores. La exposición de programas como el Show de las 12 de Víctor Saume, Renny Presenta y tantas figuras que marcaron la venezolanidad sana que fue expuesta en los programas finales de RCTV que escribieron la historia bonita en la televisión venezolana, que casualmente nutrieron a los ascendientes de estos jóvenes que retoman de manera increíble el testigo perdido de la generación del 28, un 28 de mayo, 80 años después y 30 de haberlo botado por la borda, pisoteado, violentado todo vestigio de decencia y valores nacionales. Es un resurgir del alma venezolana, del corazón del país que en una suerte de Frankestein de pìedra se nos vino encima, enarbolando el estandarte de los antivalores, fabricado poco a poco con la sombra del ser venezolano, producto final perfecto del machismo-patriarcal-militarista que degeneró hasta lo que hoy tenemos presente en los diferentes niveles enfermos de nuestra sociedad, exponiéndose sin pudor en camionetotas, mal gusto, grosería, violencia, vulgaridad chocante, frases de desprecio a la mujer entre bufandas bostonianas, al lado de mujeres deformadas entre silicona y botox. Ese monstruo de piedra cobarde y gimiente se oculta tras esos accesorios para que no le vean su inmensa soledad, fracaso, debilidad y desamor.
Si el “sacalapatalaja” era el canto de la generación del 28 hoy son los manifestantes del 28 quienes levantan sus clamores por atención, respeto a sus derechos, retorno a los valores y en definitiva: su grito desesperado por amor y libertad, cualidades ante las que el mismo Dios cede su puesto al hombre. Estos herederos de sus abuelos, retornan a los valores esenciales para exigir como hijos de un país que no merecen, ni de cuyo caos son culpables, el fin de unos paradigmas que degeneraron para hundirnos en el foso del desencuentro y el irrespeto al otro y por ende a uno mismo como ser humano, ciudadano y venezolano.
¿Dónde llegaremos? No lo sé… Sólo tomo prestada la reflexión de una monja carmelita que comparte conmigo un camino espiritual determinado:
“ Es verdad: cada vez que un acontecimiento o persona nos frustra, ¿qué viene primero el pensamiento de amargura o la emociòn? … Cada escuela de psicologìa concluye de una manera diferente….. pero creo en lo que dicen los chinos: Si el ojo no está obstruido, el resultado es la visión, si el oido no está obstruido, el resultado es la escucha….. y si el corazón no está obstruido el resultado es el AMOR, la paz, la armonía interior…
. A los occidentales nos cuesta mucho darnos cuenta que la mente racional obstruye lo màs lindo y bello que llevamos dentro: “el corazón”, el SER, la ESENCIA…..”
Nuestro mestizaje nos permite abordar todo sin tanto rigor. Como madre y abuela veo que no todo está perdido y que los que luchamos en la oscuridad absoluta por mantener nuestros valores heredados de nuestros antepasados por humildes que fueran, han dado frutos.Pensemos en el grito de nuestros jóvenes…y recordemos la frase de Rómulo Gallegos en “Doña Bárbara”: ”Las cosas vuelven al lugar de donde salieron”

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Del baúl de los recuerdos…

Mayo 30, 2007 por Josefina

Un amigo, filósofo español que sigue muy de cerca el “caso Venezuela” me recomendó transcribir la letra de esta canción que fue un himno para ellos en los años de la transición de la dictadura franquista a la democracia. En aras de ese ideal universal y honrando una época que “transformó al mundo” traigo al presente esa especial canción, que trascendió también a América Latina, sobre todo en el proceso histórico vivido en Uruguay.
Jarcha fue un grupo musical español de Andalucía creado en 1972 por el cantautor conquense Ángel Corpa en Huelva. En sus 25 años de trayectoria (y varios discos) Jarcha combinaba la sensibilidad con temas sociales con el rico patrimonio de la música popular tradicional de Andalucía y del resto de España, además de musicar poemas de autores como Miguel Hernández, Blas de Otero, Rafael Alberti o Federico García Lorca, entre otros. Se usaban instrumentos típicos del folclore andaluz y más tarde de otras zonas del país.
Durante los años de la Transición, su música reflejaba el sentir de los españoles en unos años en que se pasaba del franquismo a la democracia. La canción Libertad sin ira (R. Baladés/P. Herrero) expresaba todo esto y se convirtió en un himno no oficial de aquel momento histórico. De hecho el grupo fue elegido como el mejor del país por votación popular en 1975 y 1976
do a Uruguay en su proceso histórico particular.
La canción: Libertad Sin Ira.
La Letra:
Dicen los viejos que en este paí¬s hubo una guerra
y hay dos Españas que guardan aún,
el rencor de viejas deudas
Dicen los viejos que este paí¬s necesita
palo largo y mano dura
para evitar lo peor.
Pero yo sólo he visto gente
que sufre y calla
Dolor y miedo
Gente que sólo desea su pan,
su hembra y la fiesta en paz.
Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad, sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá
Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad, sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá
Dicen los viejos que hacemos lo que nos da la gana
Y no es posible que así¬ pueda haber
Gobierno que gobierne nada
Dicen los viejos que no se nos dé rienda suelta
que todos aquí¬ llevamos
la violencia a flor de piel
Pero yo sólo he visto gente muy obediente
hasta en la cama
Gente que tan sólo pide
vivir su vida, sin más mentiras y en paz
Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad, sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá
Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad, sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá
Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad, sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá
Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad,sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá
Libertad, libertad sin ira libertad
guárdate tu miedo y tu ira
porque hay libertad, sin ira libertad
y si no la hay sin duda la habrá.

Lenguaje universal, que es válido en cualquier lugar y tiempo.

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Para quienes no han podido leerlo…

Mayo 29, 2007 por Josefina

Editorial del Diario EL CARABOBEÑO. Valencia 28 de mayo del 2007

Día de luto

El cierre de RCTV no está referido al ámbito de una empresa. Verlo de esta manera es una simplificación de un asunto que afecta a todos los venezolanos y que ha causado preocupación en el mun do entero. El argumento de la no renovación de la concesión esconde un propósito político. Para una medida de este tipo tendrían que mediar razones. Hasta ahora no ha existido ningún procedimiento judicial que demuestre que, después de 53 años, la televisora haya hecho uso indebido de su licencia. Por el contrario, lo que han señalado voceros oficiales, encabezados por el propio Presidente, es que se actúa contra un canal al servicio de la “oligarquía” y que ha participado en actividades “golpistas”. Es decir, una explicación política con una derivación represiva.

RCTV es el canal privado más antiguo del país, y su programación durante su existencia ha sido puesta a disposición de toda la población sin distingos sociales ni económicos, por lo que se le considera un patrimonio espiritual de la nación. ¿Es posible mantener un canal sólo para el regocijo de grupos oligárquicos? Y si eso fuese posible, ¿en una democracia no hay espacio para todas las visiones, por contrapuestas que ellas sean? Si sus dueños, estigmatizados como terroristas por el lenguaje presidencial, estuvieran incursos en planes subversivos, existen los medios constitucionales para su enjuiciamiento, sin que éstos impliquen sanciones contra un canal que no tendría por qué compartir el principio inquebrantable de la responsabilidad penal individual.

Se trata de simples manejos retóricos y artificios seudolegales. El cierre de RCTV es un paso decisivo en la liquidación de la libertad de expresión. Es un punto de inflexión en un proceso que comenzó en 2000 con ataques y agresiones a reporteros, muerte de periodistas, juicios amañados que no han sido investigados ni donde se han establecido las responsabilidades del caso, tal como lo señala el informe de Amnistía Internacional dado a conocer esta semana. La escalada prosiguió con la aplicación de delitos de opinión (cuando en todas partes, éstos son eliminados), mediante la modificación del Código Penal, el uso de la justicia ordinaria para perseguir y acorralar la opinión disidente y con la vigencia de la ley mordaza. En paralelo, el Gobierno ha ido consolidando una monstruosa concentración co mun icacional, que se fortalece decisivamente con la captura de RCTV y que no está en el servicio colectivo, sino en función estratégica del proyecto personalista y militarista en marcha.

Ello explica por qué este hecho ha merecido la atención mun dial. Explica la condena a la medida no solamente por los organismos y gremios vinculados a la co mun icación, como la SIP , Reporteros Sin Fronteras, Amnistía Internacional, Human Rights Watch, agrupaciones de radiodifusores a nivel mun dial, entre otros, e instancias internacionales como la Comisión de Derechos Humanos de la OEA , sino también por jefes de Estado, los senados de Chile, Estados Unidos, el Parlamento Europeo, ex presidentes, líderes de opinión, intelectuales y las poderosas organizaciones de la sociedad civil que, en defensa de los derechos humanos, luchan hasta en los últimos lugares del planeta.

Después de la medianoche de este domingo, no cabe la menor duda de que se habrá consumado un brutal atropello contra la libertad de expresión, entendida no como privilegio de empresarios ni co mun icadores, sino como un derecho humano fundamental y una irrenunciable conquista de la sociedad; y de que la democracia venezolana habrá entregado uno de los últimos espacios abiertos a la co mun icación e información plural y democrática. Sin abundar en lo que esto significa para miles de compatriotas que son echados a la calle y cuyos talentos, profesionalismo y aptitudes artísticas han estado y seguirán estando ligados de manera estrecha a la vida cultural y social del país. El 27 de mayo es día de luto para la libertad.

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Otra reflexión de Leonardo Boff

Mayo 25, 2007 por Josefina

MÍSTICA Y RELIGIÓN
por Leonardo Boff
Todas las cosas tienen su otro lado. Y captar el otro lado de las cosas es darse cuenta de que lo visible es parte de lo invisible: eso es lo que hace la mística. ¿Qué es mística? Mística viene de misterio. Misterio no es el límite del conocimiento. Es lo ilimitado del conocimiento. Conocer más y más, entrar en comunión cada vez más profunda con la realidad que nos envuelve, ir más allá de cualquier horizonte y hacer la experiencia del misterio. Todo es misterio: las cosas, cada persona, su corazón… el universo entero.

El misterio no se presenta como aterrador, como un abismo sin fondo. Irrumpe como voz que invita a escuchar más y más el mensaje que viene de todas partes, como un llamado seductor a moverse más y más en la dirección del corazón de cada cosa. El misterio nos tiene siempre admirados y hasta fascinados, sorprendidos y hasta exultantes.

¿Qué hay más misterioso que la persona amada? ¿Qué hay más profundo que el mirar inocente de un recién nacido? ¿Qué hay más majestuoso que el cielo estrellado en las noches oscuras de invierno?

Mística significa entonces la capacidad de conmoverse ante el misterio de todas las cosas. No es pensar las cosas, sino sentir las cosas tan profundamente, que llegamos a percibir el misterio fascinante que las habita.

Pero la mística revela la profundidad de su significación, cuando captamos el hilo misterioso que las une y reúne, liga y religa todas las cosas haciendo que sean un Todo ordenado y dinámico. Es la Fuente originaria de la cual todo dimana y que los cosmólogos llaman con el infeliz nombre de «vacío cuántico».

Las religiones osaron llamar Dios a esta realidad frontal. No importan sus mil nombres: Yavé, Padre, Tao, Olorum… Lo que importa es sentir su atención y celebrar su presencia.

Mística no es por tanto pensar «sobre» Dios, sino sentir a Dios con todo el ser. Mística no es hablar «sobre» Dios, sino hablar a Dios y entrar en comunión con Dios. Cuando rezamos, hablamos con Dios. Cuando meditamos, Dios habla con nosotros. Vivir esta dimensión en lo cotidiano es cultivar la mística.

Al traducir esa experiencia incomunicable, elaboramos doctrinas, intentamos ritos, prescribimos actitudes éticas. Nacen entonces las muchas religiones. Detrás de ellas y de sus fundamentos se da siempre la misma experiencia mística, el punto común de todas las religiones. Todas ellas se refieren a ese misterio inefable que no puede ser expresado adecuadamente por ninguna palabra que esté en los diccionarios humanos.

Cada religión posee su identidad y su forma propia de decir y celebrar la experiencia mística. Pero como Dios no cabe en ninguna cabeza, ya que es mayor que todas ellas, siempre podemos añadir algo a fin de mejor captarlo y traducirlo para la comunicación humana. Por eso, las religiones no pueden ser dogmáticas ni sistemas cerrados. Cuando eso ocurre, surge el fundamentalismo, enfermedad frecuente de las religiones, tanto en el cristianismo como en el islam.

La mística nos permite vivir lo que escribió el poeta inglés William Blake (+1827): «ver un mundo en un grano de arena, un cielo estrellado en una flor silvestre, tener el infinito en la palma de su mano y la eternidad en una hora». He ahí la gloria: sumergirse en aquella Energía bienhechora que nos llena de sentido y alegría.

Fuente: Koinonia
Localizado a través de http://espiritualidadypolitica.blogspot.com/

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SILLARES.

Mayo 22, 2007 por Josefina

El humanismo cristiano
La interpretación del Cristianismo en clave humanista se desarrolla en la primer mitad de este siglo como parte de un vasto proceso –que comienza en el siglo pasado y se continúa hasta nuestros días– de revisión de las doctrinas cristianas a fin de adaptarlas al mundo moderno; un mundo con respecto al cual la Iglesia católica había adoptado, durante siglos, a partir de la Contrareforma, una posición de neto rechazo o de abierta condena.
A partir del Renacimiento, la autoridad espiritual de la Iglesia, que por mil años había sido la depositaria de la visión cristiana en Occidente, fue declinando cada vez más en un crescendo de eventos epocales: la cultura del humanismo invierte la imagen que el cristianismo medieval había construido del hombre, la naturaleza y la historia; luego la Reforma protestante divide a los cristianos de Europa; en el Seiscientos y sobre todo en el Setecientos, las filosofías racionalistas, que se habían difundido entre las clases cultas, ponen en discusión la esencia misma del cristianismo. En el Ochocientos, las ideologías liberales o socialistas de trasfondo científico, que se desarrollaron paralelamente a la expansión de la revolución industrial, conquistan el rol de guía en la organización de la sociedad y en la definición de sus fines e ideales que hasta ese entonces había desempeñado la religión, dejándole a ésta un rol marginal. Finalmente, en este siglo, la rápida difusión del ateísmo, que se transformó rápidamente en un fenómeno de masas, pone en peligro la sobrevivencia misma de la Iglesia como institución.
Para no dejarse arrollar, la Iglesia se vio obligada a abandonar progresivamente la visión del mundo que había heredado del Medioevo y la defensa del orden social ligado a ella. Este proceso de apertura y modernización sufrió durísimas resistencias, cambios de rumbo y replanteos.
En el tortuoso acercamiento de la Iglesia al mundo moderno, la encíclica Rerum Novarum de León XIII de 1891 constituye un hito fundamental. Con esta encíclica la Iglesia se dio una doctrina social que pudiera contraponerse al liberalismo y al socialismo. En polémica con éste último, reafirmaba el derecho a la propiedad privada, pero atenuándolo con un llamado a la solidaridad entre clases en pos del bien común y a la responsabilidad recíproca entre individuo y comunidad. Contra el liberalismo y su laissez faire en materia de economía, la Iglesia invitaba al Estado y a las clases más fuertes a ayudar a los grupos sociales más débiles.
Después de la tragedia de la primera guerra mundial, en el clima de desilusión general frente a las ideas de progreso sostenidas por el socialismo y el liberalismo, la Iglesia pasó decididamente al contraataque. Y lo hizo tanto en el plano político, autorizando la formación de partidos de masas de inspiración cristiana, como en el doctrinario, proponiéndose como portadora de una visión, una fe y una moral capaces de dar respuesta a las necesidades más profundas del hombre de esta época.
Es en este intento de reproponer al mundo moderno los valores cristianos, debidamente actualizados, que se encuadra el Humanismo cristiano, cuyo iniciador puede ser considerado el francés Jacques Maritain.
Maritain había sido primero alumno de Bergson, y después había adherido al socialismo revolucionario. Insatisfecho de ambas filosofías, en 1906 se convirtió al Catolicismo. Fue uno de los exponentes más notables del así llamado «neotomismo», es decir, de aquella corriente de pensamiento católico moderno que se remite directamente a Santo Tomás de Aquino y, a través de él, a Aristóteles, cuya filosofía Santo Tomás había tratado de conciliar con los dogmas cristianos. A este punto cabe recordar que ya en el siglo pasado, otra encíclica de León XIII, Aeterni Patris de 1879 había afirmado que la filosofía de Santo Tomás era la que mejor se adaptaba a la visión cristiana.
Maritain, con una posición que se contrapone radicalmente a la tendencia más general del pensamiento moderno, da un salto hacia atrás, sobrevolando el Renacimiento y reconectándose con el pensamiento medieval. Y hace esto porque es precisamente en el Humanismo renacentista donde descubre los gérmenes que han llevado a la crisis y al resquebrajamiento de la sociedad moderna, de los cuales el nazismo y el estalinismo son la máxima expresión. Con esto él no pretende explícitamente revalorizar el Medioevo y la visión cristiana ligada a aquel período; su objetivo es restablecer –luego de la difícil experiencia del Medioevo– el curso de la evolución histórica del Cristianismo que, según su visión, ha sido interrumpido y obstaculizado por el pensamiento moderno, laico y secular.
En su libro Humanismo integral, examina la evolución del pensamiento moderno desde la crisis de la Cristiandad medieval al individualismo burgués del siglo XIX y al totalitarismo del siglo XX. En esta evolución Maritain ve la tragedia del Humanismo antropocéntrico, como él lo llama, que se desarrolla a partir del Renacimiento. Este Humanismo, que ha llevado a una progresiva descristianización de Occidente es, según Maritain, una metafísica de la «libertad sin la gracia». Con el Renacimiento, el hombre comienza a ver su propio destino y su propia libertad desligados de los vínculos de la «gracia», es decir, del plano divino. Para el hombre, la libertad es un privilegio que él pretende realizar por sí solo. Dice Maritain: «A él sólo le compete ya crear su propio destino, a él sólo le corresponde intervenir como un dios, mediante un saber dominador que absorbe en sí mismo y que supera toda necesidad, en la conducta de su propia vida y en el funcionamiento de la gran máquina del universo, abandonada a merced del determinismo geométrico».45
Así, el hombre moderno que surge en el Renacimiento, lleva consigo este pecado de soberbia. Quiere prescindir de Dios y se construye un saber científico de la naturaleza que, a partir de Descartes, es considerada como una gran máquina para ser estudiada more geométrico, o sea según las leyes de la geometría. Pero una concepción tal de la naturaleza sólo puede llevar a una escisión entre hombre y mundo, y a un determinismo mecanicista que arrolla al hombre mismo. En efecto, a medida que la razón substituye a Dios y el saber científico se extiende, la crisis interna del hombre se hace más profunda.
He aquí las etapas de esta decadencia progresiva del hombre moderno que, como Prometeo, se rebela ante Dios y, como Fausto, está dispuesto a todo con tal de arrebatar los secretos de la naturaleza: «Con respecto al hombre, se puede notar que durante el primer período de la época moderna, ante todo con Descartes y luego con Rousseau y Kant, el racionalismo había construido de la personalidad del hombre una imagen soberbia y espléndida, indestructible, celosa de su inmanencia y autonomía y, finalmente, buena por esencia. En nombre mismo de los derechos y de la autonomía de esta personalidad, la polémica racionalista había condenado toda intervención externa en este universo perfecto y sagrado. Ya fuera que tal intervención proviniese de la revelación y de la gracia, o de una tradición de humana sabiduría, o de la autoridad de una ley de la cual el hombre no fuese autor, o de un Bien soberano que solicitase su voluntad, o, finalmente, de una realidad objetiva que midiese y regulase su inteligencia».46
Pero esta soberbia de la razón –que primero eliminó todos los valores tradicionales y trascendentes y luego, con el idealismo, absorbió en sí la realidad objetiva– ha generado ella misma su propia destrucción. Primero Darwin y después Freud asestaron los golpes mortales a la visión optimista y progresista del humanismo antropocéntrico. Con Darwin el hombre descubre que no existe discontinuidad biológica entre él y el mono. Pero no sólo esto: entre él y el mono ni siquiera existe una verdadera discontinuidad metafísica, es decir, no hay una radical diferencia de esencia, un verdadero salto cualitativo. Con Freud, el hombre descubre que sus motivaciones más profundas están dictadas en realidad por la libido sexual y el instinto de muerte. «Acheronta movebo», moveré el infierno, había dicho Freud, y con él la soberbia de la razón se hunde en la ciénaga de los instintos. Al final de este proceso dialéctico destructivo, ya se han abierto las puertas a los totalitarismos modernos, el fascismo y el estalinismo. Concluye Maritain: «Después de todas las disociaciones y los dualismos de la época humanista antropocéntrica … asistimos a una dispersión y una descomposición definitivas. Lo que no impide al ser humano reivindicar más que nunca la propia soberanía, pero ya no más para la persona individual. Ésta ya no se sabe dónde está y se ve sólo disociada y descompuesta. Está ya madura para abdicar … a favor del hombre colectivo, de aquella gran figura histórica de la humanidad de la cual Hegel ha hecho una teología y que, para él, consistía en el Estado con su perfecta estructura jurídica, y que con Marx consistirá en la sociedad comunista con su dinamismo inmanente».47
Al humanismo antropocéntrico así descrito, Maritain contrapone un Humanismo cristiano, que define como integral o teocéntrico. He aquí cómo se expresa: «Llegamos de este modo a distinguir dos tipos de humanismo: un humanismo teocéntrico, o verdaderamente cristiano, y un humanismo antropocéntrico del cual son responsables el espíritu del Renacimiento y el de la Reforma… El primer tipo de humanismo reconoce que Dios es el centro del hombre, implica el concepto cristiano del hombre pecador y redimido, y el concepto cristiano de gracia y libertad… El segundo cree que el hombre es el centro del hombre y, por ende, de todas las cosas, e implica un concepto naturalista del hombre y de la libertad. Si este concepto es falso, se entiende por qué el Humanismo antropocéntrico merece el nombre de humanismo inhumano y que su dialéctica deba ser considerada la tragedia del humanismo».48
La base sobre la que se apoya el Humanismo teocéntrico es una concepción del hombre «…como dotado de razón, cuya suprema dignidad consiste en la inteligencia; … como libre individuo en relación personal con Dios, cuya suprema virtud consiste en obedecer voluntariamente la ley de Dios; … como criatura pecadora y herida, llamada a la vida divina y a la liberación aportada por la gracia, cuya suprema perfección consiste en el amor».49
Aquí vemos que la concepción que Maritain tiene del hombre es la concepción clásica de Aristóteles (”el hombre es un animal racional”) interpretada en clave cristiana por Santo Tomás. El hombre no es pura naturaleza ni pura razón: su esencia se define en la relación con Dios y con su gracia. El hombre así entendido es una persona.50
Maritain distingue en la persona humana dos tipos de aspiraciones, las connaturales y las transnaturales. Mediante las primeras, el hombre tiende a realizar ciertas cualidades específicas que hacen de él un individuo particular. El hombre tiene derecho a ver colmadas sus aspiraciones connaturales, pero la realización de las mismas no lo deja completamente satisfecho porque existen en él también las aspiraciones transnaturales que lo impulsan a superar los límites de su condición humana. Estas aspiraciones derivan de un elemento trascendente en el hombre y no tienen derecho alguno a ser satisfechas. Si lo son, en algún modo, tal cosa sucederá por la gracia divina.51
Al humanismo teocéntrico así entendido, Maritain le confía la tarea de reconstruir una «nueva cristiandad» que sepa reconducir la sociedad profana a los valores y al espíritu del Evangelio. Pero esta renovada civilización cristiana deberá evitar repetir los errores del Medioevo, y en particular la pretensión de someter el poder político al religioso. Deberá, en cambio, preocuparse por integrar los dos tipos de aspiraciones humanas y amalgamar las actividades profanas con el aspecto espiritual de la existencia.
La interpretación cristiana que Maritain dio del humanismo fue acogida en forma entusiasta en algunos sectores de la Iglesia y entre varios grupos laicos. Inspiró numerosos movimientos católicos comprometidos con la acción social y la vida política, por lo que resultó ser un arma ideológica eficaz sobre todo contra el marxismo.
Pero esta interpretación recibió también críticas demoledoras de ámbitos filosóficos no confesionales. En primer lugar, se observó que la tendencia racionalista que aparece en la filosofía post-renacentista y que Maritain denuncia en Descartes, Kant y Hegel, se remonta precisamente al pensamiento de Santo Tomás. Esta tendencia, que llevará a la crisis y a la derrota de la razón, no es un producto del humanismo renacentista, sino más bien del tomismo y de la escolástica tardía: la filosofía cartesiana que se encuentra a la base del pensamiento moderno, en su racionalismo se reconecta mucho más con Santo Tomás que con el neoplatonismo y el hermetismo místico del Renacimiento. Correspondería buscar las raíces de la «soberbia de la razón» de la filosofía moderna en la pretensión del tomismo de construir una teología intelectualista y abstracta. Según estas críticas, Maritain cumplió con una obra colosal de mistificación y de camuflaje, casi un juego de prestidigitación filosófica, atribuyendo al Renacimiento una responsabilidad histórica que, por el contrario, compete al pensamiento medieval.
En segundo lugar, la crisis de los valores y el vacío existencial al cual ha llegado el pensamiento europeo con Darwin, Nietzsche y Freud no es una consecuencia del humanismo renacentista, sino por el contrario deriva de la persistencia de concepciones cristianas medievales dentro de la sociedad moderna. La tendencia al dualismo y al dogmatismo, el sentimiento de culpa, el rechazo del cuerpo y el sexo, la desvalorización de la mujer, el miedo a la muerte y al infierno son todos residuos del cristianismo medieval, que aun después del Renacimiento han influido fuertemente en el pensamiento occidental. Aquéllos determinaron, con la Reforma y la Contrarreforma, el ámbito sociocultural en el cual el pensamiento moderno se ha desarrollado. La esquizofrenia del mundo actual en la que Maritain insiste deriva, según estos críticos, de la coexistencia de valores humanos y antihumanos. La «dialéctica destructiva» de Occidente se explica entonces como un intento doloroso y frustrado por liberarse de valores en pugna.

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Ha fallecido una insigne dama: Doña Rosario Herrera de Rojas.

Mayo 20, 2007 por Josefina

Hay personas que en el silencio de sus vidas han hecho por una ciudad y el gentilicio venezolano más que las publicitadas y reconocidas. Acabo de leer la noticia del deceso de Doña Rosario Herrera de Rojas a quien profesé sincero cariño y admiración. Discreta y gentil, doña Rosarito nos atendía a Alejandro Nazar y a mi cuando intentamos levantar el índice de la Revista In-Fórmate, verdadero patrimonio cultural valenciano. Ser recibidos por doña Rosario era reconciliarnos con la mujer venezolana que en el falso feminismo ha perdido su ruta. Nunca olvidaremos los “buñuelos” y los jugos que nos ofrecía mientras registrábamos los ejemplares de las revistas que son el único testimonio de la Valencia que se ha ido sin dolerle a nadie, como a Doña Rosario le afectaba ver impotente, pues no era su estilo promocionarse a través de un “amor” a Valencia muy bien recompensado, era amarla en el silencio y la ausencia de oropeles y reconocimientos como ella entendía el papel de guardiana de la obra de su esposo Pedro Rojas.

Viene a mi memoria cuando solicité un reconocimiento a una de las poetisas valencianas más apreciadas por mi: Flor Gornés y Gallegos por sus 80 años, e inmediatamente se procedió a organizarlo…un día lunes sin invitación por prensa, a las 11 de la mañana, formando parte de una semana que sin ton ni son fue completada con un homenaje el miércoles con recital musical y suficiente promoción a Guillermo Mujica Sevilla y el viernes a Guillermo Loreto Mata. ¿Por qué será que Valencia es tan machista y de cofradías que silencia a aquellos valores que no están vinculados a ellos? Nunca entendí por qué no se le hizo el homenaje con difusión de la obra maravillosa y en tan diversos campos del quehacer cultural a Flor Gornés, solita, sin meter a esos ilustres caballeros que no festejaban nada en particular.
Gracias a la Sociedad de Amigos de Valencia, en los libros sobre hijos ilustres de la ciudad se les rinde homenaje a mujeres que muchos no conocen o se hacen los desentendidos a la hora de reconocerles sus méritos y que hicieron mucho por Carabobo y sus gentes aún no habiendo nacido en la entidad. Como mujer vinculada a la investigación bibliográfica y a estudiosos(as) del tema como Doña Irma De Sola de Lovera autora de la primera bibliografía sobre escritoras venezolanas e impulsora de aquellas que como Velia Bosch mostraron interés sobre el mismo y el también “olvidado” periodista Don Rafael Rondón Tarchetti, gran estudioso de la obra de la mujer venezolana y de otros países, primero en recibir el galardón que la Universidad de Carabobo concede a periodistas meritorios, parece que la labor sostenida y silenciosa de nuestras insignes mujeres o sus difusores no merece o cuesta mucho brindarle un reconocimiento acorde con su importancia. En el caso de Doña Rosario Herrera ella fue la figura que mantuvo la estabilidad, el amor, la unión y el servicio a la familia y el hogar que conformó al lado de Don Pedro Rojas, permitiéndole su movilidad como gerente cultural. Reflexionemos en estos momentos de crisis de valores, la inmensa importancia que representa ser el eje silencioso del hogar, fuerza, sostén y descanso de quien figura como hacedor de obras y proyectos.
Doña Rosarito, descanse en paz, que bien se lo merece…Siempre estará presente en mi memoria y viva en mi corazón. Muchas gracias por todas sus atenciones y afecto.

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