Admiré el Teatro de José Ignacio Cabrujas (Mijitos ese homenaje que se le está haciendo a Cabrujas no es por la cercanía del Halloween del “Imperio” ni por el 2 de Noviembre venezolano, aclaro por sia). En su honor copio dos artículos excelentes muy vonculados al presente.
Josefina
28/10/2007
Los presagios de Cabrujas
El pasado domingo 21 de octubre, en una pequeña sala del Centro Cultural Trasnocho de Caracas, los actores Gustavo Rodríguez y Alejo Felipe, con la dirección de Xiomara Moreno, se reunieron para hacer una lectura dramatizada de Fiesole, una de las piezas menos conocidas de José Ignacio Cabrujas.
De seguido, ante un público altamente conmovido, se presentó Cabrujas: ese ángel terrible, una publicación de la Fundación para la Cultura Urbana, en la que Yoyiana Ahumada, investigadora del teatro venezolano, compila los trabajos resultantes de un taller de reflexión sobre nuestro dramaturgo mayor, conducido por ella en el transcurso del año pasado.
El acto no era casual. Ese día se cumplían doce años sin la presencia terrenal de José Ignacio y un grupo de gente de teatro, entre los que se encontraban Moisés Guevara e Iraida Tapias, compañeros de andanzas en su última aventura del teatro de El Paraíso, decidió recordarlo de la mejor manera posible, sin homenajes pomposos, sencillamente dándole vida a uno de sus textos.
En la presentación del libro, Manuel Bermúdez, querido miembro de la Academia de la Lengua, (mijitiquitos y digno ejemplo de profesor egresado del viejo Pedagógico Nacional)nos recordó la importancia “en este momento menguado de la vida de los venezolanos” de mantener con vida a nuestros muertos, dialogando con ellos, especialmente a aquellos que como Cabrujas hicieron notables contribuciones a la cultura y al arte venezolanos desde una muy clara perspectiva de la convivencia democrática, la irreverencia política y las libertades creativas.
Al día siguiente, al terminar la tarde, en un seminario organizado por la Cátedra Permanente de Imágenes Urbanas, auspiciada también por la Fundación para la Cultura Urbana, Isabel Palacios, la conductora de ese pródigo musical llamado Camerata de Caracas; Rodolfo Izaguirre, persistente estudioso del cine nacional e Ildemaro Torres, que hace lo mismo pero con el humorismo venezolano, nos ofrecieron sus visiones de la obra de Cabrujas en tres campos: los de la dirección de cerca de nueve montajes de operas, la construcción de doce guiones de largometrajes cinematográficos y la escritura de incalculables textos, artículos y ensayos en los que la presencia del humor es decisiva.
En jornadas semejantes, moderadas por Boris Muñoz y Alberto Barrera, los siguientes martes y miércoles la reflexión continuó. El dramaturgo Isaac Chocrón nos habló sobre los rasgos del hombre de teatro a través de las nueve piezas que dirigió y las más o menos quince en las que hizo de actor. Teodoro Petkoff explicó las relaciones del autor con la política, el proceso mediante el cual abandonaron la simplificación comunista, y los orígenes de la expresión “el MAS de mis tormentos”.
Manuel Bermúdez ofreció una sugerente lectura de El día que me quieras, una de sus más conocidas piezas teatrales, explicándola como un contrapunteo entre Stalin y Gardel, o mejor entre la ortodoxia autoritaria comunista y la lógica festiva de un mito del entretenimiento capitalista. Yoyiana Ahumada repasó analíticamente las doce piezas teatrales escritas por al autor, desde Los insurgentes hasta Sonny. Y el periodista y politólogo Pablo Antillano, a través de una disección de las técnicas de su escritura, nos ayudó a comprender por qué Cabrujas se convirtió en uno de los más leídos, originales e imprescindibles columnistas en la historia de la prensa venezolana.
Algunas cosas nos quedaron claras luego de estos intensos días de reflexión. Primero, que J. I. Cabrujas ha sido una de las más descomunales mentalidades, vocaciones públicas, pasiones por el acto creativo, capacidades de trabajo y entrega para cultivar disciplinas y géneros tan disímiles, que hayamos tenido en el siglo XX venezolano. Que dos de sus grandes obsesiones –la de tratar de comprender sin trampas ni edulcoraciones cómo éramos, o cómo somos realmente los venezolanos, y la de identificar las patologías nacionales en el ejercicio del poder– le llevaron a conclusiones terribles sobre nuestro pasado y nuestro destino que explican, especialmente con sus teorías del “Estado como un disimulo” y del “presidente como un prestidigitador o un brujo magnánimo” el extremo de personalismo, populismo, autoritarismo y culto a la personalidad al que hemos arribado en el presente.
Tercero, que a través de la iniciativa independiente es posible vencer el olvido y el silencio al que el más sectario de los gobiernos que hayamos conocido intenta someter a todo creador que les resulte incómodo.
Y, por último, que nos hace falta, que lo extrañamos y que ante las tropelías oficiales del presente siempre repetimos la misma frase ¿qué hubiese dicho J. I. C.?
Tulio Hernández
¿Quién es?
Sociólogo, especializado en temas de Cultura y Comunicación. Se ha desempeñado como profesor de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) de Caracas, en las Escuelas de Arte y Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela (UCV), y como investigador en el Instituto de Investigaciones de la Comunicación (Ininco) de la UCV. Fue director-fundador del Centro de Investigación y Documentación de la Fundación Cinemateca Nacional de Venezuela y presidente de la Fundación para las Artes y la Cultura (Fundarte) de la Alcaldía de Caracas. Profesor invitado en los cursos de gestión y cooperación cultural de la OEI en San José de Costa Rica, Bogotá y en Barcelona en los cursos de la Fundación Interarts, la Universidad de Barcelona, y la Cátedra Unesco de Políticas Culturales de la Universidad de Girona.
28/10/20Cabrujas, polemista
El pasado 21 de octubre se cumplieron 12 años de la muerte de José Ignacio Cabrujas, y su recuerdo me ha traído a la mente la polémica que desató en Venezuela entre agosto de 1986 y enero de 1987. Que yo sepa y recuerde: fue la última gran polémica ocurrida en la prensa nacional. Incluyó centenares de cartas; decenas de artículos, en diarios de la capital y del interior. El toque de diana lo dio el teniente Raúl Oviedo Rojas, entonces cronista de las Fuerzas Armadas, respondiéndole airado al dramaturgo por lo dicho en una entrevista concedida a mí, y publicada en la revista Imagen, acerca de Simón Bolívar, el Libertador.
A Oviedo lo siguió Kotepa,( OJO PARA EL ¿FUTURO PROFESOR? ESTUDIANTE DE LA UPEL QUEINSULTO A POMPEYO MARQUEZ, Kotepa Delgado fue un periodista de IZQUIERDA de valor histórico, pregunte antes de meter la para , ¡¡por favor mijito!!) luego se metió en el zafarrancho el antibolivariano Manuel Caballero, y después contestó el interfecto, y a partir de allí se subió al cuadrilátero un regimiento de acusadores y de defensores. La trifulca fue tal, que llegó un momento en que se confundían los golpes y el origen de la tángana. La lista es larga: Nuño, Aníbal Nazoa, Don Lucho Villalba, Rubén Monasterios, Sanoja Hernández, Zapata, Miriam Freilich, Graterolacho, Alicia Álamo Bartolomé, César Naranjo Ostty, Rojas Jiménez, Rivas Rivas, Homero Arellano, Laurentzi Odriozola, Pérez Vila, Díaz Seijas, Arístides Bastidas, Tecla Tofano, y muchos más que me tomaría todo este espacio listarlos.
Tanto Cabrujas como Caballero necesitaron tres artículos para defenderse de la golpiza y varias entrevistas para explicarse. Quien escribe, por su parte, desapareció de escena, no porque se lo propusiera sino porque era un muchacho de veintisiete años que hizo la entrevista, y que después de los primeros golpes ya nadie se acordó, felizmente, de su trabajo.
Innecesario decir que el joven que yo era profesaba una admiración cenital por el dramaturgo de Acto cultural y El día que me quieras, y que aplaudía lo que aquel fumador empedernido había hecho con la telenovela venezolana. Con mi fervor a cuestas me fui hasta su casa en Los Rosales y le pregunté sobre Guzmán Blanco, y Cabrujas Lofiego despachó rápido al “Ilustre Americano” y se engrinchó con el hermano de María Antonia: “Bolívar es un personaje fantástico, no por lo que siempre se dice de bajarlo de la estatua (cosa que le hubiera molestado muchísimo porque trabajó para una estatua, se hubiera indignado si alguien le dice que no era una estatua) sino porque es un personaje excepcional, porque es un tipo demasiado solitario, arbitrario y con un Yo que no creo que ningún otro venezolano haya tenido. Tenía un concepto de sí mismo tan apabullante, tan carente de paisaje.
Él se cree el centro del mundo y no ve esto sino como decorado, no le importa en absoluto la realidad, por eso llegó a tanto”.
Pero cuidado, no fue la cita anterior la que desató la furia de los fundamentalistas, fue esta, que significaba menos, pero se leía con mayor asombro: “Bolívar era lo suficientemente loco y disparatado como para olvidarse de que él vivía en un territorio con limitaciones históricas determinadas. Él creía que esto formaba parte de la historia”.
En librerías “de viejo” debe conseguirse el libro con todas las piezas de la polémica, reunidas por el teniente Oviedo Rojas. Para este artículo lo releí íntegro, y puedo asegurarles que se trata de una de las obras de humor colectivo más hilarantes de nuestra historia.
Muchos de los polemistas no leyeron la entrevista, pero se metían en la trifulca, y refutaban con base en lo que entendían que fulano había dicho, o lo que zutano refería. Al final, el genial Cabrujas concluyó la polémica diciendo que había sido la prueba del analfabetismo reinante en Venezuela. No se trataba de Bolívar, sino de la gente, que no sabía leer.
Rafael Arráiz Lucca
Quién es?
Caracas (1959). Escritor, ensayista, investigador y poeta. En enero de 1997 comenzó a colaborar semanalmente en las páginas de opinión del diario El Nacional. Director del Celaup (Centro de Estudios Latinoamericanos Arturo Uslar Pietri). Especialista en comunicaciones integradas en 2002 (Unimet) y Master en Historia en 2005 (UCAB). Ha sido Presidente de Monte Ávila Editores y Director del Consejo Nacional de la Cultura. Es miembro de la Academia de Gastronomía Venezolana desde el 2004. En Noviembre del 2005 se le invita a ingresar a la Academia de la Lengua Venezolana como Individuo de Número en reconocimiento a su obra intelectual y ocupando el sillón V.
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Abril 5, 2008 a las 13:57
hola!! doctor disclpe necesito una ayuda cuando puedA ESCRIBAME A MI CORREO X FAVOR
Noviembre 26, 2008 a las 15:00
[…] El Muro te Lamenta [es] says J. I. Cabrujas ha sido una de las más descomunales mentalidades, vocaciones públicas, pasiones por el acto creativo, capacidades de trabajo y entrega para cultivar disciplinas y géneros tan disímiles, que hayamos tenido en el siglo XX venezolano. (…) de sus grandes obsesiones –la de tratar de comprender sin trampas ni edulcoraciones cómo éramos, o cómo somos realmente los venezolanos, y la de identificar las patologías nacionales en el ejercicio del poder– le llevaron a conclusiones terribles sobre nuestro pasado y nuestro destino (…) el extremo de personalismo, populismo, autoritarismo y culto a la personalidad al que hemos arribado en el presente. […]
Abril 7, 2009 a las 10:18
Qu es el cdigo Captcha?, Pls me cdigo Captcha cdigos o plugin, Gracias de antemano.
Abril 10, 2009 a las 11:28
If you have to do it, you might as well do it right
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