A propósito de este artículo del Dr. Domingo Alfonso Bacalao y el III festival Enogastronómico de Valencia, 2007

Septiembre 26, 2007 por Carlos

Lo que denuncia el Presidente de la Academia de la Historia es un problema que se refleja en la ausencia de información a mano que afecta a quienes queremos conocer y difundir la historia del Estado Carabobo en sus diferentes manifestaciones. Aunque muy poco hacía caso a mi madre en su búsqueda contínua de información, (fue formada como investigadora bibliográfica por Pedro Grases, Efraín Subero tanto en la UCAB como en su trabajo en la Biblioteca Nacional de los años 70), ante eventos como este III Festival Enogastronómico de Valencia me dio curiosidad conocer qué había en esta ciudad que me vinculara a una tradición, a unas raíces que me hicieran valorar lo nuestro como lo viví en la propuesta gastronómica de otros países sobre todo dada la existencia de una Urbanización en Valencia llamada “El Viñedo” y su relación con las historias que he oido de boca de viejos italianos amigos de mi abuelo, sobre la existencia de una tradición de vinos de uvas de Carabobo, producido por Cervini & Galli: “Producto Venezolano obtenido con uvas de nuestros viñedos en Valencia”. Tomé la revista IN-FORMATE que como recuerdo de una persona muy querida por mamá, Doña Rosario Herrera de Rojas, permanece en nuestra biblioteca y en el ejemplar No. 163, octubre de 1986, conseguí un reportaje muy amplio que reproducía un artículo publicado por Don Luis Taborda en el año 1951. Antes de colocar en esta sección, el material encontrado voy a copiar la columna del Dr. Bacalao aparecida hoy en Notitarde, 26 de setiembre del 207 pág. 6/Opinión para que reflexionemos sobre lo importante del procesamiento del material informativo existente, para conocer lo que permanece olvidado…y nos permite conocer una historia que como jóvenes merecemos.

Crónicas de disidencia
La universidad y la investigación histórica
Domingo Alfonso Bacalao

La ausencia de interés y pasión por los archivos, por los grandes centros de documentación histórica -lo he sostenido en varias ocasiones- ha dañado lamentablemente la profundidad de la investigación y empobrecido, de igual manera, nuestro patrimonio cultural. El desconocimiento de importantes acopios periodísticos ha nublado el norte de la investigación histórica y empequeñecido esenciales resultados.
En esto quisiera detenerme brevemente. La importancia del periodismo carabobeño de finales del siglo XIX y comienzos del XX es un filón extraordinario sobre el cual no se han volcado los investigadores y escritores, reflejándose esto en los pocos hallazgos en lo que respecta a la historia de la vieja Universidad de Valencia. Ese fecundo debate periodístico descubre generosamente lo que fueron muchas de nuestras instituciones y pinta elocuentemente la estructura viva del Alma Mater.
En la medida en que la investigación sea deficiente, que los investigadores y estudiosos se alejen de las fuentes primarias en sus búsquedas e indagaciones, ese patrimonio estará amenazado. El mismo se mutila cuando no existe una averiguación exhaustiva, detallada y profunda del pasado. Muchas veces se esconden en los infolios parte de ese conjunto de hechos que todavía no conocemos y que hemos ignorado alegremente.
Los tiempos de revisión histórica que vivimos, de ser bien manejados pueden hacer posible un ensanchamiento y revaloración de nuestro patrimonio histórico cultural.
Estos planteamientos breves y esquemáticos que hoy traigo a la consideración de los lectores se nutren en un hecho cierto y en una convicción profunda que albergo: parte de ese inmenso patrimonio está todavía por conocerse.
Cuando inicié, en viejos papeles periodísticos, la revisión del proceso de creación de la antigua Universidad de Valencia fui advirtiendo poco a poco, en la medida en que hacía la investigación, que parte de dicha historia nos había sido escamoteada, al considerarse la Universidad como una institución que giraba, casi totalmente, en torno a la figura, muy meritoria, del rector Alejo Zuloaga, sin sopesar que aquel era un proceso mucho más complejo y rico.
Así pues, aquella conceptualización ha terminado empobreciendo arbitrariamente el patrimonio intelectual, cultural y moral universitario, como lo explico ampliamente en mi libro La Universidad de Valencia, revisión de un proceso histórico, al cual me referiré en el próximo artículo.
Este examen unilateral y parcial, amputa temerariamente parte de su valiosísima historia y sienta una óptica reduccionista de una realidad compleja y diversa, que se nutre de muchos talentos e iniciativas conformadores de un ámbito institucional trascendente en el tiempo y en el espacio histórico.
Quiero insistir y debatir sobre este tema porque creo que se ha estropeado severamente la percepción de la historia y es bastante lo que nos falta por conocer y asimilar de dichas memorias y fastos. Homenaje que exige la Universidad de quienes nos hemos formado en su claustro, y estamos conscientes de la riqueza de su desarrollo histórico en su magnífico aporte en ideas y ejemplos en un tiempo defalleciente y oscuro: el de la decadencia como apuntara José Rafael Pocaterra.
dabacalao@cantv.net

Publicado en El Muro Escucha |

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